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En una rueda de prensa celebrada en la Semana Negra de Gijón, que le ha rendido homenaje con una exposición de parte de su obra original y la edición de un libro, Breccia ha defendido la independencia de los dibujantes ante la “prepotencia” de algunas editoriales.

El ilustrador ha dicho haberse sentido “muy libre” trabajando con los guionistas Carlos Trillo, Guillermo Saccomanno y Héctor Oesterheld, y “no tanto” cuando tuvo que hacerlo para editoriales norteamericanas y británicas.

“Oesterheld era generoso con los dibujantes y muy respetuoso de la libertad, solo escribía el texto y no solo no interfería en la imagen sino que también permitía que los dibujantes le modificaran el texto”, ha recordado.

Breccia ha dicho que conserva en su poder una pequeña cantidad de sus obras originales, unas 50 páginas de más de un millar que ha elaborado durante su vida profesional, porque se las han quedado las editoriales.

Ha asegurado haber sufrido un “expolio” de su obra, porque los responsables de las empresas editoras tiene como práctica habitual no devolver los originales a sus autores.

“Se aprovechan de la debilidad de los autores, que casi siempre están lejos, para quedarse con su obra, aunque esto ha cambiado ahora” con las nuevas tecnologías de la comunicación.

El ilustrador ha recordado que en sus “tiempos” no existía ni el escáner ni internet y todo se enviaba por correo postal, lo que “favorecía el expolio”.

Breccia, que nació en Buenos Aires en 1945 y actualmente reside en Italia “por razones de trabajo”, ha reivindicado el cómic como una herramienta que tiene que estar al servicio de la historia que narra.

En ese sentido ha dicho que la historia tiene que ser comprensible por un público heterogéneo de lectores y huir del “panfleto o el contrabando ideológico”.

Influenciado por su padre, el dibujante uruguayo Alberto Breccia, en las artes visuales y la ilustración, Enrique Breccia ha trabajado para las grandes editoriales especializadas en el género.

A los 20 años comenzó su carrera colaborando con su padre y con Oesterheld en la elaboración de “La vida del Che”, en la que tuvo que ilustrar la segunda parte, desde que el guerrillero llega al Congo hasta que muere en Bolivia.

Breccia adquirió fama internacional por títulos como “Albar Mayor”, “Argelia 1959” y “El sueñero”, que marcaron definitivamente su estilo.

Ha ilustrado una novela gráfica sobre la vida del escritor estadounidense H. P. Lovercraft y actualmente trabaja para el mercado francés en la serie “los centinelas”, de Xavier Dorison.

Hoy en la Semana Negra ha dicho que su mayor pasión son los caballos, “mucho más” que sus dibujos y pinturas.

También ha participado en el festival multicultural de Gijón, el autor de cómic Migelanxo Prado, quien ha asegurado haberse convertido en un “obseso de la documentación”.

En sus comienzos construía las historias con “lo que tenia a mano”, pero ahora “paso mucho tiempo investigando los detalles de cada cosa”, ha afirmado.

Prado ha dicho que se ha vuelto “muy minucioso” y que esta actitud es lo que “le mantiene muchas horas sentado en la silla trabajando”.

“El trabajo de un autor de historietas es muy ingrato, estas solo, encerrado y tienes que tener un aliciente intelectual para no mandarlo todo al demonio y salir a disfrutar de la vida”, ha destacado. EFE

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jgg.lj/cr