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Se trata de Sinfonity, la primera y única orquesta de guitarras eléctricas del mundo, que ha ofrecido hoy uno de los conciertos más espectaculares de la trigésimo tercera edición del Festival de la Guitarra de Córdoba en el Gran Teatro.

Este original concierto, que cuenta con la dirección del músico y arreglista Pablo Salinas, venía precedido por el obtenido en otros escenarios del país, como el Teatro del Liceo de Barcelona, pero el marco de un festival tan específico como el de la guitarra parecía el escenario perfecto en el que desplegar sus columnas de vatios.

Así, con una espectacular puesta en escena y un sonido impecable, la formación de Sinfonity, que cuenta con 19 personas, ha mostrado, con la absoluta complicidad del público, formado por varios cientos de personas, su particular visión de la música clásica.

No eran unos clásicos cualquiera, al menos no a la manera que son clásicos del sonido eléctrico Deep Purple, Jimmy Hendrix o Muddy Waters, sino una serie de compositores clásicos tan relevantes como inesperados.

Entre ellos, Vivaldi, de quien han interpretado “Las cuatro estaciones”, Beethoven y su “Quinta Sinfonía”, Bach y su “Adagio”, Ravel y su “Bolero”, la obertura de “Guillermo Tell” de Rossini, “Los Planetas”, de Gustav Holst, el “Concierto para clarinete” de Mozart o “El amor brujo” de Falla.

Ellos eran los invitados de una orquesta, que cuenta con algunos de los más relevantes guitarristas de la escena nacional, dirigidos por Salinas, arreglista y músico que ha colaborado con artistas como Mike Olfield o Stockhausen, y que ha visto como este trabajo, fruto de dos años de preparación, se ha convertido en una realidad espectacular y asombrosa, que seguro tendrá un importante recorrido internacional.

Y en contraposición, el otro plato fuerte del festival era el concierto que el guitarrista cubano Manuel Barrueco, invitado habitual del festival como intérprete y profesor, ha ofrecido en el Teatro Góngora junto con el Beijing Guitar Duo.

El programa de este recital para tres guitarras, dúos y solos, que ha incluido piezas de Diabelli, Federico Moreno-Torroba, Joaquín Turina o Astor Piazzolla, ha sido tocado con exquisitez por uno de los guitarristas contemporáneos más importantes, y sus dos alumnas, con las que el maestro ha colaborado en su primera grabación, “Maracaipe”, que fue nominado al Grammy Latino.