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Todos ellos han convertido el centro de la ciudad en un lugar abierto a la creatividad de unos artistas que interactúan con un público entusiasta que ha llenado jornada tras jornada los dos escenarios principales, situados en las plazas del Mercado Grande y del Mercado Chico.

Según ha explicado a Efe el director del Festival, Carlos Sañudo, la afluencia de público ha sido superior este año, con una media superior a los 1.000 espectadores por espectáculo en el escenario principal del Mercado Grande, mientras que en el del Mercado Chico se ha situado en torno a las 250 personas.

Sañudo explica cómo el pasacalles de “Yembalé & Brasilian Set”, un grupo abulense de percusión brasileña, ha llegado reunir a 2.500 personas.

Este festival que reúne a artistas procedentes de España, México, Argentina e Italia está sirviendo también para que varios de los participantes aprovechen sus espectáculos para reivindicar su oficio en tiempos difíciles.

Así lo ha hecho en diferentes ocasiones el protagonista del espectáculo “Cualquier Verdura”, que ha solicitado el apoyo del público para los “artistas callejeros en peligro de extinción”, contribuyendo con algo de dinero al pasar la gorra al final de cada representación.

Se trata de “Chimichurri”, una compañía procedente de Madrid, aunque de nacionalidad argentina, que ha sido una de las diez seleccionadas entre las 28 presentadas para participar en el apartado de concurso, ya que las otras diez lo han hecho fuera del mismo.

Entre ellas figura “Bagage de Pepa Cases”, que con un espectáculo de media hora, llena de magia y sensibilidad el escenario en el que actúa para reflexionar en torno a la importancia de lo material y lo emocional, todo ello buscando la complicidad con el público y mezclando la danza y el teatro.

Pepa Cases, que también ha realizado un alegato en favor de esta forma de creación artística, ha sido una de las encargadas durante estos días de impartir un taller de danza de la calle a nueve alumnos procedentes de México y de la Escuela Superior de Arte Dramático de Valladolid.

Este taller, junto a otros en torno a las telas y las acrobacias, han pretendido acercar a los futuros intérpretes hacia otras disciplinas que les pueden ayudar a completar su formación y a contar con “nuevas herramientas” que pueden utilizar sobre el escenario, según Carlos Sañudo.

Así lo han demostrado durante los últimos cuatro días las compañías que han llenado el centro de Ávila con la magia del teatro de calle y las artes circenses, en un festival que ha contado con 37 actuaciones y un presupuesto de 14.000 euros.

Los encargados de cerrar esta edición han sido los componentes de “La Ventana”, una compañía vallisoletana con actores procedentes de “Teatro Corsario”, que han puesto en escena el espectáculo “Chaplinianas” en la Plaza del Mercado Chico.