Compartir

Raquel Alario, fallera mayor de Valencia de 2017, que fue exaltada el pasado viernes en el Palau de la Música con la imposición de la banda por parte del alcalde Joan Ribó.
Era una noche mágica para la máxima representante de las Fallas posiblemente el acto más importante de su reinado. Para esta ocasión, eligió un espolín de nombre Rojo Toscana y que ha sido confeccionado por la fábrica sedera de Garín.
Raquel Alario, y su Corte , llegaron en coches de época y acompañada por el concejal de Cultura Festiva, Pere Fuset, siendo recibidos a la puerta del Palau por la escuela de tabal i dolçaina de la Junta Central Fallera.
En la recepción en el Palau se notaron la ausencia del Presidente de la Generalitat, Ximo Puig, ni la vicepresidenta, Mònica Oltra. La representación del Consell corrió a cargo del conseller de Hacienda, Vicent Soler. De anfitriona actuó la concejal de Cultura y presidenta del Palau de la Música, Glòria Tello,
El foco de atención se centró en el espolín de Raquel, un tono que gustó mucho al público congregado en el hall del Palau. El color de un tono granate tenía un punto de mezcla de marrón y azul, coordinado con dos metales. El lazo del ramo lateral, en lugar de tejerlo en metal se hizo en seda color oro y en el ramo central predominaban los colores rosas y azules. En el lateral, colores más otoñales.
Un acto que quejo en su primera parte un espectáculo, donde la división de opiniones sobre el mismo eran diferentes, no por su calidad sino por ser un espectáculo posiblemente flojo para el acto que se estaba viviendo en el Palau, a pesar de llamarse el espectáculo ''un món per a Raquel'' el grupo de danza nos represento con motivo del reciente nombramiento de las fallas como patrimonio de la humanidad. Se realizaron varias danzas como los tangos argentinos, bailes árabes que resultaron muy coloridas porque las niñas utilizaron velos de múltiples colores. También hubo guiños a la cultura china al ser Patrimonio Inmaterial en algunos elementos. Por último, el Tribunal de las Aguas, que también tiene este título desde 2009, estuvo representando con una Fuente del Padre Turia formada por bailarines. Ocho jóvenes simbolizaron las acequias que riegan Valencia, mientras en el centro otro terminó adoptando la posición del elemento principal de la fuente situada en la plaza de la Virgen, con un cuerno de la abundancia en la mano.
Era el segundo año en que Ribó impondría la banda que acreditaba a Raquel como máxima representante del mundo fallero, y en esta ocasión tampoco acompañó el traje oscuro con ninguna corbata.
La mantenedora del acto, la portavoz de la fiscalía de Valencia y fiscal, Susana Gisbert, incluyó en su discurso un tono reivindicativo al decir que «se ha hablado de nuestra fiesta como una fiesta machista, una fiesta que no reconoce a la mujer otra tarea que la de adornar. Ha llegado el día de demostrar lo contrario y decir al mundo que las Fallas son un entorno de igualdad y de respeto a la mujer. Tenemos una función fundamental».
Añadió que no hay que olvidar que la importancia del papel de las mujeres ha sido uno de los puntos que nos ha dado el reconocimiento de la Unesco». Recordó que la fiesta ha evolucionado como «todo nuestro entorno, igual que han cambiado las leyes, que antes de nacer Raquel negaban derechos a las mujeres», terminando con un emotivo recuerdo a la abuela de la fallera mayor, fallecida hace un mes.