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La llegada del sol y del calor provoca
que las medias tupidas desaparezcan de nuestros armarios dando paso en el mejor
de los casos a la exposición directa de la piel al sol. Esto es lo que debiera
ocurrir si las mujeres tuvieran un mínimo de decoro estético.

 
Pero en Valencia no tenemos esta suerte. Desde Fallas  y hasta bien entrado junio podemos comprobar cómo
la ciudad se plaga de piernas enfundadas en medias de licra que relucen más que
el sol y rematadas con botas altas o botines indistintamente, y acompañadas de
faldas o pantalones cortos. No me digan que no es doloroso!!!!

En los años 60 y 70 la figura de la
majorette acompañaba  en la cabecera las
bandas de cornetas y tambores, afortunadamente han abandonado ya las fiestas de
nuestra comunidad. En los ochenta esta figura se vio sustituida por las
cheerleader , esas animadoras de los equipos de baloncesto americanos, y no tan
americanos, que luciendo “cacha” saltaban y brincaban por el parquet mientras
los atletas tomaban una pausa.

Pues bien, esa imagen que creíamos
olvidada por el trascurso del tiempo reaparece cada primavera en Valencia.  Es cierto que durante décadas el protocolo
establecía la norma de cubrir siempre la carne, pero llevamos mucho tiempo en
que esta pauta ha dejado de estar presente entre  las directrices que se deben respetar.

Las medias color carne hacen unas piernas
de aspecto ortopédico que no favorecen en absoluto la estética femenina.  La cosmética ha avanzado tanto que podemos
encontrar cremas y toallitas autobronceadoras que proporcionan un aspecto
saludable a la piel. Nuestro clima nos permite tomar el sol desde la llegada de
la primavera. 

Por favor, abandonemos esta mala costumbre
y evitemos daños estéticos innecesarios eliminando de nuestros armarios las
medias trasparentes y guardando las botas y botines cuando llega el sol hasta
que llegue otra vez el frio.