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Imagen de archivo

El presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales, recomendó la semana pasada a Siam Park que solicitara la calificación territorial para acabar con la nueva “duda” que le surgió al Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana ocho meses después de la solicitud de licencia para canalizar el barranco y hoy se la concedió, de modo que no hay justificación alguna para que el municipio no conceda el permiso.

Wolfgang Kissling manifestó su satisfacción por la concesión de este documento en una semana: “no hay obstáculo en el Cabildo para iniciar la obra, depende solo del Ayuntamiento”, por lo que esperó que no se demore más, si bien la posible tardanza es una incógnita. “Ojalá los plazos del Ayuntamiento fueran los del Cabildo”, apostilló el representante legal de la empresa, Jaime Rodríguez Cíe.

Morales explicó junto a la familia Kissling que la corporación insular, en este mandato y el anterior, ha trabajado para que esta instalación prevista en San Bartolomé de Tirajana se ejecute porque generará 600 puestos de trabajo, diversificará la oferta turística y dotará a Gran Canaria de una instalación de altísima calidad, tanto es así que el Siam Park de Tenerife ha obtenido por cuarto año seguido el premio al mejor parque temático del mundo y los Kissling aseguran que el previsto en Gran Canaria es aún mejor porque incluye nueva tecnología y nuevas ideas, de modo que ubicará la Isla en el mapa mundial del ocio.

El presidente detalló que al inicio del mandato retomó el expediente de este proyecto y el Cabildo desbloqueó las dos siguientes trabas, la servidumbre de carreteras y la de ocupación del cauce. Además, se ha personado en cuanta demanda judicial ha surgido para frenar el proyecto, siempre de la mano de empresas privadas como Lebensraum Waser o Inode Cor -aduciendo distintos supuestos incumplimientos que hasta el momento han sido tumbados por la justicia-, así como por los hermanos Santana Cazorla por cuestiones relacionadas con la propiedad de los terrenos.

En definitiva, sintetizó, hace ocho meses que el Cabildo de Gran Canaria desatascó todos los obstáculos y dio por su parte luz verde al proyecto, lo que permitió que la promotora solicitara al Ayuntamiento la licencia de obras para canalizar el barranco, lo que en principio debió concederse en un mes.

Sin embargo, a los dos meses, el alcalde de San Bartolomé de Tirajana, Marco Aurelio Pérez, convocó casi in extremis una comparecencia la vísperas de Reyes para denunciar que la Institución insular obstaculizaba el proyecto por la aparición de unos restos arqueológicos que, desde el primer momento, el Cabildo insistió en que no obstaculizaban para nada el proyecto, si bien se empeñó en implicar al Gobierno canario, quien a su vez le confirmó que no había impedimento alguno para actuar.

Con todo, han pasado otros seis meses sin que el Ayuntamiento haya concedido la licencia para canalizar el barranco, una obra similar a la que se hizo en el Aeropuerto y en todos los polígonos para que el agua de lluvia llegue al mar, y todo bajo la “duda” de si hace falta o no calificación territorial a pesar de que dos informes técnicos del propio Ayuntamiento concluían que no era necesaria.

Ante esta situación, el presidente consideraba preferible que la promotora la solicitara y así el Cabildo pudiera concedérsela para no dar lugar a que las entidades interesadas en frenar este proyecto acudieran a los tribunales denunciando que sí era necesaria, una técnica de dilación que puede retrasar la ejecución porque, hasta que los tribunales también fallen que no es necesaria, pueden pasar años.