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La iniciativa, puesta en marcha por primera vez y que se ha desarrollado en el centro de día de menores de San Roque mediante cuatro sesiones de una hora de duración, tiene como objetivo que los jóvenes mejoren aspectos como la autoestima, el autocontrol, la expresión afectiva de las emociones, la coordinación oculo-motriz, el trabajo en equipo, así como el fomento de una serie de valores y hábitos básicos en relación con el respeto a los animales y entre compañeros.

El concejal de Cohesión Social y Juventud, Jacinto Ortega, ha afirmado que “la experiencia, además de innovadora ya que es la primera vez que se realiza, ha resultado del todo satisfactoria, sobre todo después de comprobar la aceptación tan buena que ha tenido la iniciativa entre los menores, especialmente en aquellos que presentan mayores necesidades o suelen tener más problemas relacionales cuando se llevan a cabo este tipo de actividades”.

“Esta claro que el perro se convierte en un elemento motivador y facilitador de la intervención que hacemos con los menores, conviertiéndose en una gran ayuda al servicio del terapeuta o del educador”, ha aseverado Ortega.

Este tipo de centros atienden a menores en riesgo o vulnerabilidad social durante algún período del día, fuera del horario escolar, asegurando la educación, alimentación y la debida atención, cuando por circunstancias personales, familiares o de su entorno social no puedan ser atendidos adecuadamente en su núcleo familiar.

Los Centros de Día municipales de atención a menores, suponen un servicio complementario al trabajo realizado por los técnicos de los equipos especializados en atención a la familia y al menor. Las derivaciones, el seguimiento y el plan de intervención propuesto para estos menores se plantea desde los equipos municipales. Las actividades que se ofrecen son de tipo escolar, habilidades sociales, personales y de ocio y tiempo libre.