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Trabajan durante meses de la mano de los técnicos con constancia y esfuerzo para, llegada la gran noche de la Gala de personas con diversidad funcional de la Villa de Moya, entregar sobre el escenario toda la pasión e ilusión contenida. Y desbordada con ese desparpajo que sólo los usuarios del Centro Ocupacional moyense son capaces de escenificar, para conquistar, desde la primera a la última interpretación, al medio millar de personas que se dieron cita el pasado fin de semana en el Polideportivo Municipal, para disfrutar un año más de este esperado evento navideño. Una gala benéfica cuya recaudación fue destinada a la Federación Española de Enfermedades Raras (FEDER), en la que en su octava edición ya y bajo el título Sabor a copla, rindieron un particular homenaje a la historia y a los máximos exponentes de este género musical español; desde Miguel de Molina a Lola Flores, Mercedes Zambrano o Sara Montiel.

Horas antes del inicio del espectáculo ya se palpaba en el backstage el nerviosismo que todo artista siente antes de salir al escenario, disimulado entre sonrisas, halagos de unos a otros y palabras de ánimo, mientras los técnicos del centro y voluntarios les ultimaban el maquillaje, los peinados y les daban los últimos pespuntes a las vestimentas flamencas. Ellas lucían orgullosas las peinetas, los tocados de flores, los largos zarcillos de rojo intenso y los mantones sobre los hombros; y ellos se ajustaban los pañuelos de lunares al cuello, los fajines y sombreros de ala ancha, adoptando la actitud y casi hasta el acento andaluz del personaje que estaban a punto de imitar, como les habían indicado durante los ensayos. Alguno se atrevió a asomar la cabeza entre las cortinas para transmitir a sus compañeros que ya el público estaba ocupando sus asientos y aumentar, más si cabía, la emoción tras el tablao que ellos mismos se habían encargado de decorar con motivos copleros.

Y con algunos minutos sobre las ocho de una tarde lluviosa y fría en la Villa de Moya, se apagaron las luces del Polideportivo y comenzó la velada, a la que el Ayuntamiento norteño decidió este año cambiar el antiguo nombre de Gala de personas con discapacidad por el de Gala de personas con diversidad funcional, en una muestra pionera de integración, igualdad y de ofrecer la atención que merece la diversidad de los usuarios del Centro Ocupacional de la Villa. Quienes demuestran sobradamente en cada acción que protagonizan dentro de los actos populares que se celebran durante el año en el municipio, las grandes capacidades y valores que atesoran.

Tras la obertura de la gala a cargo del Grupo de Baile Rafael Fuentes Terán de Guía, también de manera solidaria y desinteresada, y las palabras de bienvenida de Manolo González, conductor del acto, comenzaron a salir al escenario los verdaderos protagonistas de la noche. Asunción fue la primera, en el papel de Mercedes Zambrano, para interpretar con entusiasmo La Zarzamora; Julio, caracterizado como Miguel de Molina, emocionó al público con una versión de Ojos verdes de hombre a hombre; Sonia se transformó en María José Navarro para escenificar Aquella Carmen; y Cristian en Salvador Arroyo para hacer lo propio con la canción Rocío. La noche se fue animando con la aparición de Naty y una María de la O muy pasional en el baile y los gestos; nuevamente Cristian, esta vez junto a Fernando, María, Verónica, Toñi y María Rosa, deleitaron con La bien pagá; mientras que Pino, Ruth y Fátima interpretaron Un clavel como Isabel Pantoja; y José, Francis, Fernando y Pepe la Tani de Juan Manuel Punzano, con la que se alcanzó el ecuador del evento.

Fue entonces cuando apareció también sobre el escenario el artista invitado para la ocasión, nada menos que Jorge González, finalista del televisivo programa La Voz, quien no quiso perderse esta gala en la Villa de Moya antes de iniciar su gira por Latinoamérica. El cantante madrileño reconoció sentirse muy emocionado y mostró su admiración por la entrega que estaban demostrando los usuarios del Centro Ocupacional, a quienes definió como “verdaderos artistas”. En su actuación, González repasó algunos de los temas que le llevaron a la final del concurso de televisión, entre los que se encuentra su versión de Lucía, con la que emocionó a todos los asistentes a quienes también haría bailar con Tu boquita y un popurrí de ritmos latinos.

De vuelta a la copla, el colofón a una noche especialmente emotiva corrió a cargo de Julio, Pino, Ruth y Fátima, interpretando Como dos barquitos; Naty con un Ay, pena y frenesí digno de la mismísima Lola Flores; Sonia, Toñi, Verónica, María Rosa, Ruth y Fátima con Los nardos y repartiendo flores al público con el mismo talante que lo habría hecho Sara Montiel; y Julio y Pino con una versión de Suspiros de España a la que se fueron uniendo todos los participantes de la gala en un gran baile que puso en pie a los asistentes, quienes agradecieron el espectáculo con una ovación cerrada durante varios minutos y al grito de olés y bravos, mientras recibían del escenario una lluvia de claveles y sonrisas llenas de felicidad.