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El Cabildo de Gran Canaria ha autorizado esta protección especial mientras duren las obras de rehabilitación de la cubierta del antiguo templo religioso

El Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria finalizó hace unos días la protección especial que se ha aplicado sobre los murales del artista Jesús Arencibia y que decoran las paredes de la ermita de Santa Catalina en el Pueblo Canario que se encuentra en obras para su restauración. Bajo la supervisión de la restauradora de los museos insulares de Gran canaria, y designada por el Cabildo, Amparo Caballero Casassa, se han recubierto estos murales para poder ejecutar las obras de rehabilitación de la cubierta del antiguo templo religioso.

Al formar parte los murales de Arencibia del conjunto arquitectónico del Pueblo Canario, declarado como Bien de Interés Cultural en el año 2013, la protección fue autorizada por la Consejería de Cultura del Cabildo de Gran Canaria previo informe favorable de la Comisión Insular de Patrimonio Histórico.

Los trabajos de protección han consistido cubrir los murales con Lampraseal -papel tisú utilizado para el embalaje de obras de arte- y superponerle placas de poliestireno extruido y tableros de madera DM hidrófugo, creando una pequeña cámara entre las pinturas y el revestimiento aislante. Posteriormente todas las juntas se sellaron con cinta de fijar moqueta, ya que es esta la que mayor poder de adhesión tiene, en la superficie de las planchas de DM.

Esta ultima protección de los murales, y su sellamiento total ha sido realizado de modo satisfactorio por el personal de la empresa siguiendo en todo las indicaciones propuestas en el informe anterior y bajo mi supervisión, y adaptándose a los cambios realizados in situ tanto en el modo de realizarlo como en la adquisición de nuevos materiales (cinta de fijación de moqueta) para el sellamiento”, recoge el informe de la restauradora de los museos insulares del Cabildo.

Esta protección de los murales se mantendrá solo y exclusivamente durante los trabajos de desmontaje de la cubierta, ya que hay que retirar las tejas, impermeabilizar y volver a colocar las tejas. Para evitar el efecto de la lluvia mientras se desarrollan estas tareas, se cubrirá la ermita con andamios y un cerramiento provisional.

Una vez finalizada esta fase de los trabajos y protegida la ermita con su cerramiento definitivo, se retirará la protección a los murales de Arencibia.

El acondicionamiento de la ermita de Santa Catalina se enmarca dentro de la Fase V del proyecto de Rehabilitación del Conjunto Arquitectónico del Pueblo Canario, una fase de las obras que fue adjudicado por 341.330 euros.

Jesús Arencibia pintó los cuatro murales que decoran las paredes de esta ermita entre los años 1957 y 1958. El mural representa el martirio y la glorificación de Santa Catalina de Alejandría en varias escenas, y está realizado con la técnica de encaústica sobre lienzos adheridos al muro. Esta obra del muralista grancanario estuvo dos décadas cubierta con cartelería comercial al ser usada la ermita como tienda de souvenirs entre los años 60 y 70 del pasado siglo. Bajo la alcaldía de Juan Rodríguez Doreste se volvió a recuperar la ermita para uso público y se devolvió los murales a su estado original.