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  • “Han mantenido una lucha desigual contra productos industriales y despersonalizados”, lo que los convierte en auténticos héroes
  • “Teníamos el sol marcado, y por eso sabíamos la hora”, es la frase inicial del documental con el que emocionaron a público
  • María Castro, Francisco del Pino, Rosario Molina, Milagros Ramos y Francisco Socorro, protagonistas de la ceremonia
  • “Son el cimiento indispensable de esa Gran Canaria en la que nos sentimos orgullosos”, aseguró Antonio Morales

 

El  Cabildo de Gran Canaria hizo anoche un viaje en el tiempo para rememorar el pasado y regresar al presente para demostrar que la cultura popular isleña aún está viva, y lo está en la sabiduría de cinco artesanos mayores de 80 años que recibieron un reconocimiento por haber dedicado su vida a los oficios artesanos y creado escuela para trasladar sus conocimientos a las nuevas generaciones y evitar que se pierdan.

Los protagonistas del Acto de Reconocimiento al Oficio Artesano fueron la caladora Milagros Ramos, la cestera de palma Rosario Molina, el forjador y latonero Francisco Socorro, el cestero de caña y pírgano Francisco del Pino y la tejedora María Castro, porque han sido testigos de una época plagada de necesidades y a la vez guardianes de valores como el tesón para salir adelante pese a las adversidades y el respeto por las tradiciones, además del trabajo bien hecho a base de esfuerzo y de paciencia, dos ingredientes fundamentales de la artesanía.

“Teníamos el sol marcado, y por eso sabíamos la hora, el que tenía reloj era rico” comentan al inicio del documental que rememoró sus recuerdos y trajo al presente esa sabiduría que solo los años dan. “La gente antes tenía menos prisa. Hoy la gente quiere hacer cinco cosas a la vez, el móvil no lo suelta, y ninguna hace bien”, sin embargo “en la vida hay que hacer las cosas bien, despacito y con buena letra”.

De este modo fueron embaucando al público en el documental “El tiempo de los artesanos” estrenado durante la ceremonia y que se puede disfrutar en el enlace https://vimeo.com/291147387, donde sus voces acompañan a los hipnóticos movimientos en los telares y de su trabajo.

“Ustedes son el cimiento indispensable de esa Gran Canaria de la que nos sentimos orgullosos”, les agradeció el presidente del Cabildo, Antonio Morales, ya que son hijos, nietos o tataranietos de personas con inquietudes creativas de los que han heredado su pericia para transformar metales, fibras o tejidos en objetos de uso doméstico o decorativo.

Además, “han mantenido una lucha desigual contra productos industriales y despersonalizados”, lo que los convierte en auténticos héroes.

Y es que son unos  artesanos que han logrado preservar la cultura de sus orígenes en una época en la que, como verseó el presentador del acto, Yeray Rodríguez, “todo se compra y los sueños son en serie”. Y fueron también los versos de niños y niñas de sus municipios los que fueron dándoles paso antes de proyectar el documental.

Con su naturalidad y sabiduría, los cinco lograron que muchos de los asistentes lloraran y rieran a la vez con sus relatos. Una emoción provocada al escuchar en la proyección los malos momentos que vivieron, en ocasiones por pasar hambre y tener que caminar descalzos, por trabajar en tomateros, almacenes y cuidar el ganado y a la vez seguir con el oficio para lograr sobrevivir.

Las risas, en cambio, las originó María Castro, quien no dudó en asegurar que le encantaría tener ahora 20 años para ir a playa porque antes solo iban el día del Pino, aunque lloviera, y cuando parafraseó a Belén Esteban al asegurar que por sus hijos mataba, ya que le costó mucho esfuerzo que pudieran estudiar, y lo consiguió.

Y fue la más longeva, Rosario Molina, la que se llevó sonoros aplausos, especialmente al decir que las mujeres siempre habían trabajado más que los hombres y al confesar que creía que se merecía el premio, al igual que lo hizo Francisco del Pino.

Uno a uno, los cinco homenajeados recibieron la gratitud del público y una obra de José Robayna entregada por el presidente del Cabildo y la consejera de Artesanía, Minerva Alonso.

Además, el público también se volcó con los miembros del Proyecto Comunitario de la Aldea por su actuación de los cantares que se hacían antiguamente durante trabajos como la descamisada de millo o la molienda del grano para hacer gofio, al igual que los cantantes Pedro Manuel Afonso y Beatriz Alonso durante sus actuaciones junto al guitarrista Javier Cerpa.

Infecar acogió así un entrañable acto que también sirvió para reafirmar el compromiso del Cabildo con la divulgación del patrimonio y la artesanía, una actividad que ofrece una mezcla entre lo efímero y lo eterno, y dada la innovación que le imprimen los nuevos artesanos, entre lo más antiguo y lo moderno, destacó Morales.