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Dos profesores de la ULPGC se cuestionan en ‘The Conversation’ por qué hay corrupción política, qué efectos tiene sobre el voto y cómo solucionarla

Dos profesores de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Juan Luis Jiménez González y Carmen García Galindo publican un artículo en la plataforma de divulgación científica ‘The Conversation’ titulado ‘¿Por qué hay corrupción política, qué efectos tiene sobre el voto y cómo solucionarla?’

Ambos profesores del Departamento de Análisis Económico Aplicado de la ULPGC indican que “en España, en las dos últimas décadas, se ha asistido a un aumento considerable de casos de corrupción política. Si bien no hay bases de datos recientes que recojan toda esta información sistemáticamente, algunos artículos científicos muestran esa expansión, principalmente relacionada con el desarrollo urbanístico local o el turismo”. 

Los investigadores destacan tres factores que provocan la corrupción política, que son:

La educación: este mal se puede prevenir desde los primeros años de vida por medio de la educación. De hecho, los países con mejor calidad del sistema educativo son también los que menores niveles de corrupción presentan.
La transparencia: quienes gobiernan deben rendir cuentas. Siempre. Esto no solo garantiza que se comportarán correctamente, sino que aumentará la confianza que los ciudadanos tienen en los gobernantes.
Las sanciones: la corrupción no puede quedar impune, ni ante la justicia ni ante la sociedad. Para lo primero, el sistema judicial debe ser capaz de identificar y sancionar adecuadamente estos comportamientos. Para lo segundo, esperen un poco más adelante.
“El mecanismo para solucionar el problema es, evidentemente, ese: castigar la corrupción en las urnas. Pero para el caso español, los resultados le sorprenderán (o quizás no). Varios autores han analizado, con información de elecciones a nivel municipal, qué cuota de votos ha obtenido el partido que previamente ha cometido un acto de corrupción política en su municipio”.

“La conclusión es que la pérdida de votos es reducida, muchas veces condicionada por la difusión que se hubiese dado a esos casos en los medios de comunicación (cuanta mayor difusión, mayor es el castigo) y, lo que puede ser más preocupante, en función de quién la hubiese cometido”.

“De hecho, para el periodo 1999-2011 hemos estimado que mientras los votantes del PSOE castigaron a su partido por sus casos de corrupción reduciendo los votos alrededor de 2 puntos porcentuales, los votos del PP no solo no disminuyeron ante casos de corrupción, sino que aumentaron entre 2 y 4 puntos porcentuales”.

“Los votantes son proclives a perdonar la corrupción si consideran que es un mal menor en comparación con otros atributos del político corrupto, como puede ser su capacidad de gestión. Esto se resume en el famoso aforismo latinoamericano de “roba, pero hace” (rouba, mas faz)”.

Los investigadores de la ULPGC concluyen que “en resumen, si queremos reducir la corrupción hacen falta tres elementos cruciales: más educación, más transparencia y más difusión mediática de los escándalos”.

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