Compartir

Según
AENA, El Prat tiene capacidad para albergar hasta 55 millones de pasajeros y,
según las cifras de 2016, ha recibido un 11% de pasajeros más que el año
anterior. Se sitúa, a nivel europeo, como el séptimo aeropuerto que más ha
crecido en número de pasajeros, fundamentalmente por la consolidación de
compañías low cost y la reciente incorporación de Norwegian.

De
todos es sabido el gran atractivo turístico que tiene Barcelona, el gran
volumen de negocios que también mueve, sea dentro de España, basta pensar en el
Mobile World Congress, como fuera. Independientemente de que tenga capacidad
suficiente, cabría preguntarse si las instalaciones son las idóneas para que,
además de volar, los pasajeros puedan encontrar el paso por El Prat, al menos,
práctico y funcional.

En
este sentido, así como la Generalitat está insistiendo en la necesidad de crear
una nueva terminal que permita mayor fluidez en la movilidad de pasajeros y
mayor comodidad, se habla también de si la oferta de parking subterráneo es
suficiente y es capaz de responder al crecimiento del
aeropuerto de Barcelona
y a los objetivos que puedan plantearse a futuro en
relación a eventos que albergue la ciudad o a oferta turística.

Lo
que es indiscutible es que los problemas de infraestructura no sólo están para
los que llegan para visitar la ciudad, por un motivo u otro, también para los
que viajan desde la ciudad condal a otros puntos. Como se señalaba al
principio, encontrar aparcamiento en el aeropuerto de Barcelona hasta hace poco
era considerado una hazaña o una temeridad, sobre todo si se llegaba con poco
tiempo de antelación.

Este
problema lo han sabido identificar compañías que ya se están dedicando a darle
solución, como Llega y Vuela, que no
hacen más que ocuparse del vehículo del pasajero, recogerlo tras una llamada
telefónica 15 minutos antes de llegar al aeropuerto y llevarlo a un
aparcamiento subterráneo con vigilancia las 24h mientras que su propietario
está fuera.

 A
la vuelta, basta con llamar en el momento de desembarcar – o de recoger las
maletas si se ha facturado – y, a la salida, el pasajero tendrá listo el
vehículo. Es una práctica segura, pero, sobre todo, cómoda, que evita muchos
problemas y ahorra tiempo, tanto en la búsqueda de aparcamiento cuando se llega
al aeropuerto como cuando se vuelve del viaje, con la tranquilidad de que se
puede volver a casa sin perder un segundo en retirar el coche del parking o sin
tener que tomar transporte público o taxi.

Es
posible que se tenga que hacer un estudio exhaustivo de los desplazamientos
hacia el Prat o desde el Prat, extraer una serie de patrones, analizar qué
aspectos se pueden mejor, pero, lo que está claro es que estas compañías dan
comodidad al pasajero y son parte de la solución.