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 Las fuerzas soberanistas del Parlament de Catalunya, Junts
pel sí y la CUP,
coinciden en formalizar leyes de desconexión de España y entregarlas al
registro de la cámara.

Para ponerse de acuerdo en la aprobación de los presupuestos
hay muchas más dificultades. Ni los 874 millones de euros destinados a fines
sociales que ha prometido el vicepresidente económico, Oriol Junqueras, han
podido desbloquear la negativa de los d
iputados de la CUP a canalizar las cuentas
autonómicas.

El president de la Generalitat, Carles Puigdemont, ha decidido
plantear cambios en los presupuestos para que, finalmente, los diez diputados
de los a
nticapitalistas se avengan a apoyarlos.

Desde Junts pel sí se ha advertido a los socios
independentistas que, en ningún caso, cederán a su pretensión de retirar el
proyecto entero y que
debe ser la
CUP la que acabe retirando la enmienda a la totalidad.

Los miembros del Govern mantienen la confianza en poder
contar con el apoyo de estos diputados.: en caso de tener que prorrogar lo
s
presupuestos la situación económica y el proceso hacia la independencia quedarían
muy afectados.

Puigdemont ha recordado a la CUP que el Govern hace los deberes y que pretende
tramitar los presupuestos en beneficio de todos los catalanes
y de la propia
estabilidad parlamentaria.

Para contentar a los diputados extremistas el president ha
anunciado que, en los próximos días, pasará balance de los cumplimientos en
relación a los anexos de la declaración de desconexión con España aprobada en
la cámara catalana el pasado 9 de noviembre, dos meses antes de que la CUP cediera y acabara dando
por bueno un Govern de Junts pel sí sin Artur M
as en el mismo.

En los apenas cinco meses de legislatura los acuerdos y las
discrepancias entre Junts pel sí y la
CUP han marcado el camino. Al final, después de cier
to
malestar entre los diputados, siempre se ha llegado a pactar una solución que
evitara la ruptura obligando a convocar nuevos comicios.