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La mutilación que padeció la barcelonesa Ester Quintana
quedará impune para la posteridad. En 2012, al final de una ma
nifestación, los
disturbios se centraron en el corazón de la ciudad condal donde la víctima se
refugió en un portal con su pareja.

Una pelota de goma le vacío uno de sus ojos causándole una
lesión que le acompañará el resto de su vida.

La
Audiencia de Barcelona ha sentenciado que resulta imposible
determinar qué agente disparó ni qué munición utilizó, ya fuera la referida
pelot
a de goma o bien un proyectil viscolástico

De esta manera, el tribunal ha decidido absolver al
escopetero y al sargento que estaban acusados de las graves lesiones que sufrió
Q
uintana.

En esta sentencia, el magistrado recrimina a la conselleria
de interior catalana el cambio de versiones sobre los hechos que adoptó a lo
largo de los años. La sentencia recrimina a la conselleria de interior que
hubiera negado de forma contundente el lanzami
ento de un proyectil policial en
un primer momento obstaculizando la investigación

Avanzado el proceso judicial, los responsables de interior
reconocieron que Quintana fue herida por la acción de la policía catalana.

Tres años después de la tragedia, la Generalitat decidía
indemnizar a Ester Quintana con 260.000 euros. Los abogados de los mo
ssos ya
habían reconocido que la herida de la mujer fu provocada por el impacto de un
objeto que salió de un arma policial.

Magistratura admite que si desde la noche de los hechos la
versión de la víctima y la que ofrecía la administración catalana hubiera
coincidido la información que se habría obtenido sería muy distinta de la que
se aportó hace unos meses al inicio de la
vista oral.

El tribunal subraya que un mosso d'esquadra que no ha podido
ser identificado disparó un proyectil en dirección a un grupo de personas
que
huían de los disturbios hacia la calle Caspe. El mosso en cuestión incumplió
los protocolos del departamento de Gobernación.

Las pelotas de goma han sido eliminadas de la calle como
colofón a este escabroso caso que no ha sido el único en Barcelona. Varias
pers
onas han perdido un ojo al impactarles una de estas pelotas de goma.