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El perro que ha agredido al menor es un Shatfordshire
americano y está considerado entre las razas de los perros más peligrosos.

El dueño del animal lo llevaba sin el bozal ni la correa que
son obligatorios para estas razas peligrosas. Incumplió la normativa municipal
y ahora deberá atenerse a las consecuencias por esta imprudencia.

El niño de siete años ha sido atendido en el Hospital del
Vall d'Hebrón d
e la capital catalana con heridas en la cara causadas por las
mordeduras del animal.

Un juez ha ordenado que el animal quede encerrado en casa
del propietario sin poder salir a la calle. El ataque se produjo en el Parc de la Gu
ineueta, en el barrio
de Nou Barris donde reside el dueño del perro.

El padre del niño agredido ha explicado que su hijo estaba
jugando a pelota en el Parc de la
Guineueta junto a su sobrino. En un momento del juego, el balón
fue a parar cerca de la zona en la que se encontraba el can que, al ver al
menor correr, se abalanzó sobre él. Su intervención sirvió para que soltara a

su hijo.

El padre de la víctima ha relatado que era habitual ver al
can en el parque sin bozal ni correa. El animal, según este testimonio, no
tiene las vacunas al día.

Por estos motivos, ha denunciado al dueño del animal
mostrándose indignado por la imprudencia que supone dejar libre a este ejemplar
de una raza
muy peligrosa.

Al niño le han trasladado en ambulancia al sistema de
emergencias médicas de la Vall
d'Hebró junto a su madre donde le han puesto puntos para curarle la herida en
la cara.

En los próximos días tendrá que vacunarse para evitar
infecciones.

En el último año el ayuntamiento de Barcelona ha recibido
cerca de un millar de denuncias contra este tipo de animales a los que sus
dueños les
dejan campar a su aire sin cumplir las oportunas normativas
municipales.

Algunos de estos perros no tienen si quiera licencia, no
están censados o acuden a los parques sin las correspondientes correas o
bozales.