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En un momento en que distintos sondeos vaticinan una debacle
de CDC en unos futuros comicios al Parlament de Catalunya, por primera vez, el
president de
la
Generalitat, Carles Puigdemont, ha anunciado su intención de
presentarse a la reelección en el caso de que no haya culminado el mandato de
los ciudadanos en las urnas del pasado 27 de septiembre.

Puigdemont se ha mostrado convencido de que entregará la
antorcha de la República Catalana
a su sucesor en el cargo pero entiende que si no puede acabar con su trabajo
puede optar a terminar la labor por la que asumió su cargo relevando Artur Mas
hace 4 meses.

El president de la Generalitat no se ha atrevido a vaticinar cuándo
se culminará la hoja de ruta secesionista. La actual legislatura había previsto
una duración de 18 meses que, ahora mismo, no puede certificarse.

Puigdemont ha reiterado su intención de convocar unas
elecciones constitu
yentes y, en consecuencia, abandonar su responsabilidad política.

Para el dirigente catalán su grupo parlamentario “Junts pel
sí”trabaja para sortear las diferencias internas entre los diputados de ERC y
los de CDC y, también, para mantener una buena sintonía con los 10 diputados de
la CUP que
garantizan la mayoría absoluta en el Parlament de Catalunya.

El Govern continua diseñando las bases del futuro Estado
catalán con piedras angulares como la agencia tributaria propia, la seguridad
social, y la gara
ntía de que funcionarios y pensionistas seguirán cobrando sus
prestaciones.

El president ha reiterado que es inconcebible proclamar
implícita o explícitamente la independencia mediante una declaración unilateral
o mediante la aprobació
n en la cámara catalana de tres leyes de desconexión que
se están tramitando parlamentariamente.

Puigdemont ha expresado que el soberanismo ha de sobrepasar
el 50% de los apoyos de los ciudadanos como ha sucedido en las últimas hora
s en
Escocia.

Eso sí, el mandatario catalán ha recordado que el presidente
de Kosovo que proclamó la independencia unilateralmente no era recibid
o hace
unos años por la mayoría de los gobiernos pero ahora ya ha normalizado sus
relaciones con una buena parte de los mismos.