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Florence Welch hipnotiza con su mágica voz en el Palau Sant Jordi barcelonés

Rosa Díaz

Barcelona, 17 abr (EFE).- La música de calidad también puede ser comercial, como ha demostrado hoy Florence Welch en el Palau Sant Jordi de Barcelona, donde ha hipnotizado con su voz a 10.000 personas, muchas más de las 2.000 que la vieron en su primera visita a Barcelona, aunque no tantas como para llenar el recinto.

El mismo Palau Sant Jordi en el que recalan las giras de U2 o Madonna ha recibido hoy a Florence + The Machine, pero el indie pop sofisticado de los londinenses todavía no juega en la liga de las superestrellas y una enorme cortina negra ha tenido que tapar las gradas del fondo para reducir el aforo de los 18.000 posibles a los 10.000 mencionados.

Pero eso no ha impedido que la poderosa voz de Florence Welch haya seducido a los presentes con una variedad de registros que ha volado desde la intensidad épica de “What the water gave me”, con la que ha empezado el concierto, a la intimidad de “Cosmic love”, que ha cantado acompañada por el sonido mágico del arpa.

Florence + The Machine ha aterrizado hoy en Barcelona, en la primera parada española de su gira “How Blue Tour”, que le llevará mañana al Palacio de Vistalegre de Madrid.

Un público muy parecido al que deambula cada año por el festival Primavera Sound de Barcelona ha recibido con gritos eufóricos a la banda y, en especial, a su cantante, que ha aparecido caminando entre el público y tocando las manos de los excitados espectadores de la primera fila.

Con su melena pelirroja al viento y un vestido largo y vaporoso, lo primero que ha hecho la intérprete, tras subir al escenario, ha sido quitarse los tacones y empezar a corretear de una punta a otra como una Maureen O'Hara del siglo XXI.

El águila dorada del centro del vestido de Florence y los once buenos músicos que la han rodeado desde los primeros compases han anunciado a la audiencia que el objetivo de Florence + The Machine era hacer volar al respetable, y lo ha conseguido.

La propia Florence también ha parecido volar en varias ocasiones, porque no se ha limitado a verter su torrente de voz sobre la audiencia, sino que ha recorrido el escenario mil veces de punta a punta, corriendo y saltando, y ha dado tantas vuelas sobre sí misma que ha acabado en el suelo al final de “Delilah”.

Las manos de Florence también han volado, como si quisiera hipnotizar a los presentes o utilizar la magia y convertir las penas en alegrías, como en las letras de su último disco “How Big, How Blue, How Beautiful”, mucho más positivo que el anterior “Ceremonials”.

Florence Welch tiene 29 años y sólo tres discos en el mercado con The Machine, pero ya tiene éxitos que repasar, como “Cosmic Love” o “Dog days are over”, que han sonado en dos momentos álgidos del concierto.

Pero los temas de su último álbum también han estado muy presentes con “Ship to wreck”, “Long & lost”, “Mother” o “What kind of man”.

Además de cantar como los ángeles, Florence Welch también ha hablado con el público y ha recordado el concierto que ofreció hace casi diez años en la Sala Razzmatazz de Barcelona cuando era una perfecta desconocida para el público español.

También ha bajado a cantar entre el público, ha invitado a una joven seguidora de la primera fila a subir al escenario y la ha abrazado muy fuerte.

La palabra “amor” ha sido la más utilizada por la cantante a lo largo del concierto y, después de interpretar “You got the love” ha invitado al público a tocarse y abrazarse, mientras que sus propios músicos hacían otro tanto, como si de una sacerdotisa hippie se tratara.

El concierto ha acabado con el público en pie, bailando extasiado y lleno de amor, y es que todo vuelve, hasta el “hagamos el amor y no la guerra”. EFE

rod/gcf

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