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 El lobo ha vuelto a hacer acto de presencia en Catalunya. En
concreto, en la comarca del Ripollés las cámaras de seguimiento del
departamento de territorio autonómico los han fotografiado en seis ocasiones.

Estos dispositivos están dando los primeros resultados y han
confirmado la presencia en la comarca
del Ripollés de ejemplares de “Canis
lupus”.

Desde la
Generalitat se ha notificado que, en los tres primeros meses
de este 2016, las ocho cámaras instaladas en distintos puntos estratégicos de
esta área han captado seis fotografías con el paso de uno de estos animales
. Los
especialistas no han podido determinar si se trata del mismo ejemplar o si hay
más de uno.

Las fotos más recientes se efectuaron el pasado 4 de marzo,
hace poco más de un mes, y sumadas a las que ya se habían obtenido con
anterioridad muestran cómo el lobo se pasea por los prados y montañas catalanas
a sus anchas.

En 2015 se habían registrado hasta 9 avistamientos de esta
especie protegida. Seis de los mismos tuvieron efecto en la comarca del Ripollés
y otros tres en la de la
Cerd
anya.

Desde el departamento de territorio y sostenibilidad
autonómico no se ha podido determinar si se trata del mismo ejemplar que ya fue
detectado entre el 2012 y el 2014 y que, según todos los datos, entra de forma
itinerante desde Francia hasta los Pirineos.

Las muestras genéticas que se han tomado por parte de los
expertos en fauna salvaje han sido insuficientes para aclarar estas
circunstancias.

El año pasado la Generalitat decidió instalar ocho cámaras con la
intención de detectar la presencia de este animal. Los aparatos utilizados se
colocaron en puntos estratégicos al considerarse que son lugares por donde
pasan estos “canis lupus”.

Estas herramientas son muy similares a las que se utilizan
para el seguimiento de los osos que habitan en los Pirineos. Las fotografías se
disparan de forma automática con el movimiento de los animales.

Territori ha añadido que los lobos que se han detectado
tienen un origen francoitaliano y en ningún caso se ha detectado un lobo que
proceda de las poblaciones ibéricas del oeste de la Península.

En los últimos 16 años se han identificado hasta 14
ejemplares diferentes con una coexistencia máxima de cinco individuos en 2008.