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Los hooligans ingleses no ocasionaron destrozos en el Camp
Nou donde ayer
, en un número cercano a 4 mil, presenciaron el partido que el
Arsenal disputó ante el F.C.Barcelona.

Los aficionados ingleses no han acometido daños en el
coliseo azulgrana desde aquél lejano 1.973 en que los seguidores del Glasgow
Rangers destrozaron algunas gradas, arrancando los asientos de la tribuna.

Eso sí, el alcohol siempre les ha acompañado en sus visitas
a la ciudad condal. Las terrazas de Las Ramblas y de las zonas más turísticas
se llenan de hooligans que consumen unas cuantas jarras de cerveza antes de
dirigirse hac
ia el escenario del partido.

Tal y como ocurrió en Madrid, la plaza Real vivió ayer otro
desafortunado pasaje
con la actitud de estos jóvenes aficionados que humillaron
a un indigente al que engañaron haciéndole ver que reunían monedas y billetes
en un sombrero. El hombre, impertérrito, asistió a las bromas del grupo que lo
rodeaba.

El vandalismo de estos aficionados se extendió horas después
en las estaciones del metro de Liceo, en Las Ramblas, y en María Cristina, ya
cerca del Camp Nou.

Los hinchas del Arsenal se dedicaron a vaciar los extintores
de estas estaciones que acabaron llenas de humo.
El personal de TMB no pudo
hacer desistir a los vándalos y la policia se personó cuando ya había pasado lo
peor.

De momento, no se conocen detenciones de estos incívicos ni
tampoco se han producid
o identificaciones de los mismos

En las imágenes que se han colgado en twiter se puede ver cómo
los hooligans, estimulados por la ingesta del alcohol, cogen un extintor y lo vacían
en el andén de la estación del Liceo
.

Las calles de Ciutat Vella han quedado inundadas de la
basura que dejaron los indeseables a su paso. Los hinchas no pudieron celebrar
el pase de su equipo a la siguiente ronda de la Champions pero sí
disfrutaron de su fies
ta etílica antes y después del partido.

A diferencia del comunicado emitido por las autoridades
holandesas sobre lo que hicieron los seguidores del PSV Eidhoven en Madrid, ni
el consulado ni la embajada británica se ha pronunciado sobre el comportamiento
de sus súbditos.