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El apoyo de gobernabilidad de la CUP al ejecutivo de Carles
Puigdemont
no le está saliendo gratuito a los anticapitalistas.

Si antes de acceder a investir al candidato de Junts pel sí
se habló de pressing-cup, en alusión a las presiones de la sociedad para cerrar
un acuerdo de investidura de las formaciones independentistas, ahora Catalunya
sí que es pot, la marca catalana de Podemos redobla sus ataques contra el apoyo
que se ofrece al equipo de Govern que integran CDC y ERC dentro de Junts pel sí.

Los dirigentes de la
CUP han enviado una carta a los representantes de Catalunya sí
que es pot en la que les acusan de urdir una estrategia para trasladar a la
militancia de los anticapitalistas contradicciones e
n su estrategia política.

En este sentido, añaden desde la CUP, desde el inicio de la
legislatura, tanto Catalunya sí que es pot como el PSC están poniendo a prueba
su línea de actuación que redunda “en un linchamiento tanto en las redes
sociales
como en el propio Parlament de Catalunya”

Los diez diputados de la CUP recuerdan que en muchas de las actuaciones de
progreso social se encuentran hermanados con los ecosocialistas y, en menor
medida, con la socialdemocracia que representa el PSC
coordinado por su primer
secretario Miquel Iceta.

Desde la CUP
se extiende la mano a estas formaciones políticas para hilvanar políticas de
consenso que ayuden a orientar hacia la izquierda al Govern de Carles
Puigdemont.

El guante ya lo ha recogido el portavoz adjunto de Catalunya
sí que es pot Albano Dante
que ha puesto de manifiesto la necesidad de elaborar
puentes en común, construir sinergias, que ayuden a prevalecer los intereses de
las fuerzas de izquierda

Para la CUP
quedó atrás la negociación de tres meses con Junts pel sí en un período en que
echó de menos alguna complicidad de la plataforma que encabeza Lluís Rabell.

Por este motivo, la formación de extrema izquierda aboga por
mirar hacia el futuro,
cortar de raíz las críticas hacia su apoyo al Govern, y
encaminar los 18 meses del proceso constituyente navegando entre su ala más
radical de izquierdas y la otra que busca la independencia con el sector
soberanista m
ás moderado de la sociedad catalana.