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El F.C.Barcelona encadena 33 partidos oficiales sin conocer
la derrota
y afronta una de las temporadas más brillantes de su historia. En
caso de llegar a la final de Milán del 28 de mayo a los azulgranas les quedan
20 partidos para obrar el milagro de repetir otro triplete de títulos.

En la copa del Rey sólo queda la final ante el Sevilla a
celebrar en el Vicente Calderón el domingo 22 de mayo. Será la revancha
sevillana al partido de la
Supercopa de Europa que inició la temporada.
En aquella ocasión
un gol in extremis de Pedro dio este trofeo a los barcelonistas.

En la liga quedan 13 partidos con seis encuentros en el Camp
Nou y siete a domicilio. Villarreal y Betis son las salidas más comprometidas
mientras que Real Madrid, Valencia y Sevilla son los rivales más peligrosos a
batir en el feudo catalán.

En la
Champions, después de la exhibición de ayer en el Emirates
Stadium,
el pase a cuartos de final lo da por hecho el mismo Arsene Wenger. Real
Madrid y Bayern de Munich son los grandes rivales a batir en Europa.

Los de Luis Enrique no pierden un encuentro desde el 3 de
octubre en Sevilla y están a un partido de igualar el récord de partidos
invictos. En estos 33 partidos ha marcado 100 goles con una media de 3 goles
por partido.

La racha de los azulgranas es insuperable y hace soñar a sus
seguidores con otra temporada inmaculada. Hoy por hoy, ningún club ha
conseguido conquistar dos Champions de forma consecutiva.

El gran momento de forma del tridente invita a pensar en el
mejor de los escenarios. Messi ha estado dos meses lesionados y ha marcado 31
goles con 11 asistencias.
El astro argentino aparece en los partidos cuando se
le necesita y ayer, después de 545 minutos sin poder hacerlo, marcó al porte
Cech, uno de sus ogros a escala internacional.

El uruguayo Luis Suárez atesora fuerza y energía que insufla
a sus compañeros en tardes aciagas
como la del pasado sábado en Las Palmas
donde el equipo puso el cartel de servicios mínimos.

Neymar, cuando aparca sus problemas en los tribunales,
revive la magia carioca que lleva en sus botas y arma contraataques como el del
primer gol del Emirates.

La consistencia del centro del campo con jugadores como
Rakitic, Busquets o Iniesta
avala el equilibrio de la plantilla.

Además, al staff técnico no se le pasa ningún detalle. Ayer,
con la eliminatoria casi sentenciada,
Luis Enrique le pidió a piqué que forzara
la tarjeta amarilla que le permitirá estar en blanco a partir de los cuartos de
final. Lo mismo ocurrió en El Molinón donde Busquets provocó la quinta tarjeta
amarilla, pudo descansar en Canarias, y ayer jugó descansado en Londres.