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El papel del jardín en la obra de Monet, protagonista en la Royal Academy

Patricia Rodríguez

Londres, 26 ene (EFE).- El protagonismo de los jardines en la vida y trayectoria del pintor impresionista francés Claude Monet (1840-1926) se convierte desde el próximo 30 de enero en la “piedra angular” de una amplia exposición en la Royal Academy (RA) de Londres.

“Painting the Modern Garden: Monet to Matisse” (Pintando el jardín moderno: de Monet a Matisse) exhibe 120 obras, firmadas por 50 artistas, en las que se analiza el papel omnipresente que tuvieron los jardines tanto en la carrera del citado artista, uno de los precursores del Impresionismo, como también en las de sus contemporáneos.

“Tal y como sugiere el nombre de la muestra, exploramos la manera en que los artistas de la segunda mitad del siglo XIX y primeros años del siglo XX pintaban jardines”, explicó hoy en la presentación a los medios de comunicación una de las comisarias de la exposición, Ann Dumas.

Considerado el pintor de jardines más relevante en la historia del arte moderno, el francés tenía también, en el plano personal, una manifiesta devoción por la jardinería, y era un dedicado horticultor, que cultivaba allá donde iba, tal y como se refleja en las distintas cartas, libros, fotografías, vídeos y otros documentos expuestos en la RA.

De Monet, cuyas pinturas abarcan un cuarto del total de las obras seleccionadas, se sabe que fue “un jardinero fantástico, que creó el espectacular, y ahora muy conocido, jardín de Giverny, en Normandía, Francia”, recordó Dumas.

El exhaustivo recorrido por la evolución de la pintura del creador parisino, mediante sus coloridos óleos plagados de vegetación, flores y colores vivos, hace que, inevitablemente, su obra se convierta en la “piedra angular” sobre la que oscila el resto de la muestra.

“Monet es el artista-jardinero por excelencia en la historia del arte”, destacó Dumas, que admitió que “es difícil pensar en otro pintor que supiera combinar la pintura y la jardinería con la profundidad y el detalle con que él lo hizo”.

Recorriendo las distintas salas del museo, queda patente ese vínculo simbiótico que llegó a darse entre las actividades del artista en su faceta de horticultor y sus espectaculares lienzos.

Con sus llamativas obras como punto de partida -de las que hay expuestas un total de 35-, el museo exhibe una selección de trabajos que incluyen a otros pintores de comienzos de 1860 hasta 1920.

Se contemplan otros trabajos de otros autores de la época, impresionistas, pintores naturalistas de finales del siglo XIX, hasta llegar a una galería denominada “Avant-Gardens”, que recoge obras de comienzos del siglo XX y reflejan un “periodo de gran cambio social”.

“Ahí se exhiben trabajos de algunos de los mejores artistas de arte moderno, a quienes, en principio, no se presupone un interés manifiesto en la jardinería, como es el caso de Matisse o Kandinsky”, según apuntó otro de los comisarios de esta muestra, William Robinson.

Obras maestras raramente expuestas al público de conocidos nombres como Pierre Bonnard, Emil Nolde o Gustav Klimt también adornan las paredes de la galería, reflejando las visiones impresionistas de la atmósfera y la luz, hasta llegar a otras más sugerentes, donde el espectador puede contemplar lugares de retiro de ensueño y santuarios de refugio.

Algunos de los platos fuertes incluyen “Señora en el jardín” (1867) y “Puente sobre las Ninfeas”,(1899), de Monet; “Monet Pintando en su jardín de Argenteuil” (1873), de Auguste Renoir; junto con otros reconocibles trabajos de Edouard Manet, Camille Pissarro, Paul Cézanne, Joaquín Sorolla, Max Liebermann, Santiago Rusiñol, Henri Matisse, Paul Klee o Vincent Van Gogh. EFE

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