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La historia de Alcohólicos Anónimos vuelve a las tablas en Nueva York

Lara Malvesí

Nueva York, 16 ene (EFE).- La historia de la fundación de Alcohólicos Anónimos (AA), creada en 1935 por un cirujano y un bróker de Wall Street con problemas con el alcohol, vuelve a las tablas de Nueva York, con funciones tanto inglés como español.

La nueva versión de la obra “Bill W. and dr. Bob”, estrenada por primera vez en los noventa, se representa hasta finales de mes en el Soho Playhouse de Nueva York antes de salir de gira por EE.UU. y Costa Rica durante once meses.

Una obra que fue escrita en los años ochenta por el médico del NYU Langone Medical Center Stephen Bergman, que en la presentación del regreso de la pieza insistió en que “todos los médicos deberían verla”.

Dirigida por Darren Lee Cole, la obra cuenta cómo dos hombres con aparentes vidas llenas, felizmente casados y con profesiones interesantes, Bill Wilson y el doctor Bob Smith, caen en el alcohol y el destino les une para ayudarse mutuamente.

En una conversación de seis horas ya célebre porque de ella nunca hablaron ni reportaron nada por escrito, los dos hombres decidieron crear una organización que décadas más tarde sería una referencia para los que sufren este tipo de adicción en todo el mundo.

Los creadores de AA se dieron cuenta de que “lo único que mantiene sobrio a un borracho es contar su historia a otro borracho”, tal y como explica Bergman.

Los primeros alcohólicos a los que ayudaron en la génesis de la organización fueron varios adictos ingresados en el hospital de Akron (Ohio).

Poco a poco, distintos grupos fueron creándose en Estados Unidos. A día de hoy, AA está presente en 170 países a través de 114.000 grupos de apoyo con más de dos millones de miembros, según datos de la organización.

Además de contar la autodestrucción de los dos hombres, la obra se basa en la figura “clave”, según el doctor Bergman, de las esposas de los dos alcohólicos.

“Las familias y amigos de estos enfermos son las grandes víctimas y olvidadas”, contó Bergman, que apuntó que para la mayoría de personas es fácil reconocer que un familiar sufre un cáncer u otra enfermedad pero no así que es alcohólico”.

“La vergüenza, el autocontrol y el aislamiento son los peores enemigos de la adicción al alcohol”, señaló.

“Porque además todos conocemos a un alcohólico o lo hemos sido. Si dicen que entre dos personas en el mundo solo hay seis grados de separación, entre una persona y un alcohólico hay un solo grado. Da cuentas de la dimensión del asunto”, añadió.

Otro hito de los creadores es hacer que los médicos “sean conscientes de la realidad de la fórmula de AA”.

Bergman se quejó en la presentación de la obra ante los periodistas que algunos facultativos “todavía ven a AA como una secta u organización religiosa”.

“AA consiste en sacar de su aislamiento al enfermo y acompañarle. Si le recetas ir a una reunión sin más a un paciente lo más seguro es que no vaya. Lo que debes hacer es ponerle en contacto con otro en su zona para que le acompañe”, explicó.

En la obra se explica asimismo cómo antes de mediados del siglo XIX el alcoholismo no era considerado una enfermedad ni los adictos enfermos.

Pese a los avances, lamentó que en los programas de estudios médicos conformados por miles de horas lectivas en las universidades “solo se dedican dos horas en la formación de un médico a tratar el alcoholismo”.

Bergman explicó que sufrió en sus carnes las consecuencias del alcoholismo porque tras nueve años con la obra guardada en un cajón el primer hombre que le ayudó a ponerla en marcha cayó en la bebida. Afortunadamente la obra acabó estrenándose en Broadway poco después.

Stephen Bergman, graduado en la facultad de Medicina de Harvard, trabaja como profesor del departamento de Psiquiatría del NYU Langone Medical Center y, bajo el pseudónimo Samuel Shem, ha escrito otras obras en las que nada entre el teatro y la medicina como “The House of God” o “Mount Misery”, de las que ha vendido más de 3 millones de copias. EFE

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