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MADRID, 1 (EUROPA PRESS)

El asma grave puede tener un efecto devastador sobre los enfermos, afectando a su capacidad para trabajar o ir a la escuela y llevar una vida normal, y es difícil de tratar, ya que no es una sola enfermedad. Ahora, un grupo de científicos europeos ha conseguido definir tres tipos distintos de asma grave mediante el análisis de muestras de esputo a partir de un grupo de pacientes, un trabajo que se presenta este martes ante el Congreso Internacional 2015 de la Sociedad Europea de Enfermedades Respiratorias.

La doctora Diane Lefaudeux, ingeniera de investigación en el Instituto Europeo de Sistemas de Biología y Medicina, en Lyon, Francia, subraya que este trabajo avanza en la comprensión de cómo las diferentes categorías de los pacientes varían en términos de lo que está causando el asma grave y que, en el largo plazo, esto permitiría desarrollar fármacos a la medida de cada categoría, así como ayudar a identificar los medicamentos existentes que podrían emplearse para ayudar a un grupo particular de pacientes.

“Sabíamos que cada nuevo tratamiento no funciona en todas las personas con la enfermedad, por lo que decidimos determinar las 'huellas' del esputo de 72 personas con asma severo, incluyendo fumadores”, subraya. La investigación fue llevada a cabo por U-BIOPRED ('Unbiased BIOmarkers in PREDiction of respiratory disease outcomes'), una asociación público-privada, usando información y muestras de adultos y niños europeos con el fin de aprender más acerca de los diferentes tipos de asma.

El asma de difícil de tratar afecta a alrededor del 5 por ciento de los 30 millones de enfermos de asma europeos, y de ellos, probablemente, alrededor de medio millón sufren de asma grave, según los investigadores. “Partimos de que el asma grave se desarrolla en pacientes que ya tienen asma y, por tanto, la pregunta es: ¿qué impulsa la evolución? Ahora creemos que puede haber una serie de causas, ya que hemos encontrado que el asma grave consiste en una serie de diferentes fenotipos”, dice Lefaudeux.

El asma se diagnostica en la actualidad por la evaluación de los síntomas de tos, sibilancias y opresión en el pecho del paciente, pero no hay ninguna prueba de que sea exacta al cien por cien. El asma grave se define de acuerdo con la cantidad de tratamiento que el paciente asmático tome, además de los corticosteroides inhalados y beta-agonistas de acción prolongada (medicamentos que relajan el músculo de las vías respiratorias) prescritos para todos los pacientes asmáticos.

Los asmáticos graves suelen tomar otros fármacos además de las pastillas normales de corticosteroides (50 por ciento de la muestra T-BIOPRED estaban tomando prednisolona). Hasta la fecha, las lagunas en los conocimientos acerca de las diferencias entre los grupos de pacientes con asma grave han hecho difícil de predecir, en las primeras etapas de desarrollo de fármacos, la eficacia de un nuevo medicamento y en qué grupo funcionará.

“Creemos que nuestro trabajo, dividiendo los asmáticos graves en categorías significativas, es el primer paso hacia la posibilidad de proporcionar a cada paciente el tratamiento individualizado óptimo, objetivo último de la medicina personalizada”, concluye Lefaudeux.