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El President de la Generalitat de Cataluña, Artur Mas, ha explicado
que el simple relato de lo que fue la jornada participativa del pasado 9 de
noviembre debería ser suficiente para que quedara claro que ni él ni otros
consellers del Govern cometieron ningún delito.

Mas ha detallado que la ley de consultas refrendarias del
Parlament de Cataluña concede la posibilidad a la ciudadanía de opinar sobre
los temas que los diputados crean conveniente. En esta dirección, se convocó la
jornada de participación ciudadana en la que se dieron cita 2 millones 350 mil
personas.

El President catalán ha añadido que la imputación del Estado
solo obedece a que está rabioso porque puso las urnas para que un colectivo que
no podía votar como Escocia en un referéndum vinculante pudiera, al menos,
dejar sentir su voz.

Mas se ha felicitado de que, finalmente, domingo, en unas
elecciones legales
a ojos de todos los agentes los catalanes pudieran
retratarse con sus votos.

El President ha reiterado que tiene un mandato democrático
del pueblo catalán
que debe llevarse a cabo de acuerdo a los plazos
establecidos.

Tal y como ha sugerido el presidente d'Esquerra Republicana,
Oriol Junqueras,
para Mas no hay duda de que una mayoría de los Estados que han
nacido en las últimas décadas lo han hecho en base a la relación de fuerzas de
sus cámaras legislativas.

Mientras tanto, anoche tuvo lugar la primera de las
caceroladas de los ciudadanos en contra de la imputación de Artur Mas, de la
que fue vicepresidenta del ejecutivo autonómico, Joana Ortega, y de la
consellera de educación Irene Rigau.