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MADRID, 29 (EUROPA PRESS)

Desde la fusión de los glaciares al aumento de los incendios forestales, las consecuencias del cambio climático y las estrategias para mitigar esas consecuencias son a menudo un tema muy debatido. Un nuevo estudio dirigido por la Universidad de Utah, en Estados Unidos, añade a la lista cada vez mayor de los impactos negativos del cambio climático en los seres humanos el bajo peso al nacer.

Este proyecto de dos años dirigido por la profesora de Geografía de Utah Kathryn Grace examinó la relación entre la precipitación, la temperatura y el peso al nacer en 19 países africanos. Grace y su equipo empleó datos climáticos detallados de alta calidad en conjunto con numerosos datos de salud para analizar el cambio climático y sus efectos en el peso al nacer en el mundo en desarrollo.

Los nuevos hallazgos, que se publican en 'Global Environmental Change', muestran que la exposición de una mujer embarazada a una disminución de las precipitaciones y un aumento del número de días de mucho calor se traduce en un menor peso al nacer.

“Nuestros resultados demuestran que en las primeras etapas del desarrollo intrauterino, el cambio climático tiene el potencial de impactar significativamente en los resultados del parto. Si bien la gravedad de ese impacto depende de dónde vive la mujer embarazada, en este caso del mundo en desarrollo, podemos ver resultados similares en todas partes”, afirma Grace.

Con el problema de no poder determinar exactamente cuándo comienza una gestiación en los países rurales que carecen de pruebas de embarazo y la incapacidad de medir características como el desarrollo cognitivo de un recién nacido, el bajo peso al nacer es la medida más fiable de si un embarazo se ha visto afectado negativamente por un factor externo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) define como bajo peso al nacer el de cualquier bebé nacido con menos de 2.500 gramos.

Los bebés con poco peso al nacer son más susceptibles a la enfermedad, se enfrentan a un mayor riesgo de mortalidad, son más propensos a desarrollar discapacidades y tienen menos probabilidades de alcanzar el mismo nivel de educación e ingresos que un bebé nacido dentro de un rango de peso saludable.

En consecuencia, la carga financiera de un bebé con bajo peso al nacer puede ser significativa. Los gastos de estancia del recién nacido en unidades de cuidados intensivos y servicios, la hospitalización en diversas ocasiones y la morbilidad a largo plazo pueden darse también, y en los países en desarrollo, donde este tipo de servicios de apoyo son menos comunes y la discapacidad físico se considera un estigma social, el bajo peso al nacer puede ser particularmente impactante.

En 2013, Grace y sus colegas combinaron los datos de salud de Encuestas de Demografía y Salud, financiadas por la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional con el fin de recopilar y difundir datos sobre la salud y la población en los países en desarrollo, y con datos del clima de una variedad de fuentes.

En total, el equipo examinó cerca de 70.000 nacimientos en 19 países africanos entre 1986 y 2010 y combinó estos nacimientos con las lluvias estacionales y las temperaturas del aire, así como variables que describen a la madre y el hogar de la madre, como el nivel de educación y si la casa tenía acceso a la electricidad.

Los resultados muestran que un incremento de los días de calor por encima de 37,7 ºC durante cualquier trimestre corresponde a una disminución en el peso al nacer. De hecho, sólo un día extra con una temperatura por encima de 37,7 ºC en el segundo trimestre correspondió a una disminución de peso 0,9 gramos; un resultado con un efecto mayor cuando el umbral de temperatura pasó de los 40,5ºC.

Por el contrario, una mayor cantidad de precipitaciones durante cualquier trimestre resultó en pesos al nacer más grandes. En promedio, un incremento de 10 mm de precipitación durante un trimestre particular corresponde a un aumento aproximado en el peso al nacer de alrededor de entre 0,3 a 0,5 g.

“Aunque los resultados dependen del trimestre y la ubicación, los datos muestran que el cambio climático –una combinación de un aumento de los días de calor y una disminución de la precipitación_ se correlaciona con bajo peso al nacer”, subraya Grace.