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TRÍPOLI (LÍBANO), 23 (Reuters/EP)

Cientos de sirios dejan cada día el puerto de Trípoli, en Líbano, y el aeropuerto de Beirut para llegar a Turquía y desde ahí intentar alcanzar Europa, huyendo de una guerra que dura más de cuatro años.

Desde el comienzo del conflicto en el país vecino, Líbano ha sido uno de los países que más refugiados sirios ha acogido, pero en los tres últimos meses se ha convertido cada vez más en un punto de tránsito durante las 24 horas del día.

“Siria está acabada, no hay nada allí. Ni trabajo, ni vida, nada más que armas”, ha lamentado Ahmed, un sirio de 35 años que ha huido de Zabadani, una localidad fronteriza siria donde la milicia libanesa de Hezbolá y el Ejército sirio se han enfrentando con violencia contra los rebeldes.

En agosto, casi 28.000 personas, la mayoría sirios, abandonaron en ferry Trípoli, comparados con los 16.000 que lo hicieron el mismo mes en 2014, ha informado el director del puerto, Ahmed Tarmer. “La capacidad del puerto es solo de 300 personas al día. Ahora tenemos a 1.000 personas”, ha afirmado.

Tarmer ha asegurado que hasta cuatro barcos salen cada día del puerto con pasajeros sirios, que en su mayoría llevan billetes de solo ida. Las cifras son tan altas que el puerto ha aumentado su área de reunión y ha renovado los inodoros. Otras fuentes aseguran que al menos 90.000 personas han salido del puerto en julio y agosto.

Algunos de los sirios que estaban en el puerto afirman haber pagado 1.000 dólares por persona (unos 900 euros) al lado libanés para que se les permitiera entrar. Llegaron desde el oeste de Siria, donde se encuentran los bastiones del Gobierno: Latakia, Damasco, Hama y Zabadani.

ESCAPAR DEL SERVICIO MILITAR

“Hago este viaje para (tener) un futuro mejor”, ha afirmado Abdelaziz Rayhoun, un profesor de 23 años de la capital siria, que quiere llegar hasta Alemania con el resto de su familia. “La vida es relativamente buena en Damasco pero todavía caen morteros y no se sabe donde podría caer el siguiente”, ha lamentado. Le preocupa el viaje, por todos los hundimientos de barcos que se han producido, pero asegura que vale la pena para poder tener una vida más segura.

“Me fui para evitar el servicio militar”, ha admitido otro profesor de 25 años de la ciudad de Hama, que desea llegar a Alemania o Francia. “Será mucho mejor que aquí, habrá trabajo, una vida”, ha recordado. “Llegar hasta aquí desde Siria ha sido duro, necesitas pagar para cruzar cada punto”, ha añadido.

“Hay muchos sirios que quieren irse pero no tienen los papeles: necesitas pasaporte válido y documentos de salida y es difícil”, ha asegurado. Junto con su amigo Obaida, un veterinario de 24 años, que también escapó del país para huir del servicio militar con el sueño de estudiar en Países Bajos.

“LA ACCIÓN MÁS FUERTE POSIBLE”

La Unión Europea está analizando cómo enfrentarse a la llegada de cientos de miles de migrantes de Oriente Próximo, Asia y África. Los ministros de Interior de la UE aprobaron el martes distribuirse 120.000 solicitantes de asilo.

No obstante, la ola de refugiados que pasa a través de Líbano sugiere que Europa tendrá que hacerse cargo de muchos más, aunque el director del los barcos libaneses Med Star, Mohamed Yusuf, considera que el número de sirios que intentan entrar al país podría disminuir debido a que cada vez es más difícil salir de Siria.

Esta semana el Gobierno húngaro ha publicado anuncios a página completa en varios periódicos del Líbano, tanto en inglés como en árabe, advirtiendo de la “acción más fuerte posible” contra las personas que intenten entrar a su país de forma ilegal.