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MADRID, 16 (EUROPA PRESS)

Actualmente no existe una posible estrategia de prevención a nivel poblacional para el cáncer de ovario, y pruebas como las ecografías ginecológicas tampoco sirven para detectarlo en etapas tempranas, por lo que se requiere una mayor investigación en este ámbito para encontrar marcadores eficaces y válidos, según ha explicado el jefe del servicio de Ginecología del Instituto Valenciano de Oncología (IVO), el doctor Lucas Minig, con motivo de la presentación de la campaña internacional Globeathon por parte de la Asociación de Afectados por Cáncer de Ovario (ASACO).

“El único cáncer ginecológico que tiene una estrategia de prevención a nivel poblacional es el cáncer de cérvix a través de la citología cervical”, ha señalado Minig. Diversos estudios han demostrado que las ecografías ginecológicas no solo no sirven para diagnosticar un cáncer de ovarios a tiempo, sino que pueden estimular “la aparición de quistes en los ovarios y otras complicaciones”, ha explicado.

Por este motivo, ASACO se ha sumado por tercer año consecutivo a la iniciativa Globeathon, que tiene como objetivo concienciar tanto a profesionales sanitarios como a la sociedad en general, y a la mujer en particular, sobre el cáncer ginecológico. Concretamente, el próximo 19 de septiembre se llevarán a cabo diversas actividades en la Plaza de Oriente de Madrid dirigidas a toda la población, que van desde una sesión de yoga a una marcha.

A pesar de que es difícil detectar este cáncer a través de las revisiones, sí que es recomendable seguir haciéndolas. En el cáncer de ovario puede no presentarse ningún síntoma, por lo que “es esencial cuidarse, sensibilizarse, y que acciones como esta ayuden a comprender que todas las mujeres están afectadas y nadie sabe cuándo le puede tocar, por mucho que se cuide o se haga muchas revisiones”, ha señalado la socia de ASACO y paciente con cáncer de ovario, Nathalie Vázquez.

En España cada año se diagnostican más de 3.000 casos de cáncer de ovario y casi el 80 por ciento se detecta en etapas más avanzadas. Especialmente afecta a mujeres entre los 50 y los 60 años, aunque se puede presentar antes. Se trata del segundo tipo de cáncer ginecológico con más incidencia, superado por el cáncer de endometrio, con 4.200 casos y presenta una tasa de curación muy elevada, según los datos proporcionados por ASACO. El tercer cáncer en incidencia y mortalidad es el de cérvix, con 2.000 casos anuales y uno de los más prevenibles a través de pruebas como la citología cervical.

UNOS SÍNTOMAS POCO NOTABLES

El doctor Minig ha explicado que los síntomas del cáncer de ovario son “inespecíficos”, por ello es difícil que la mujer que los padece acuda al médico con la sospecha de que se trata de cáncer. Algunos de ellos son la hinchazón abdominal, el dolor pélvico, una frecuente necesidad de orinar, estreñimiento o diarrea, sensación de plenitud continua, pérdida de apetito y una sensación de cansancio excesivo.

Si estos síntomas persisten durante dos o tres semanas, es recomendable acudir al médico, aunque en ocasiones se puede obtener un “diagnóstico equivocado de otras enfermedades pasajeras y de escasa relevancia”, ha señalado Minig. Por esta razón, de media, las pacientes con cáncer de ovario en etapa avanzada tardan entre tres o cuatro meses en ser diagnosticadas.

La presidenta de ASACO, Paz Ferrero, ha afirmado que es aconsejable acudir al ginecólogo y pedir una ecografía cuando se siente “algo fuera de lo normal, una sensación de que algo no funciona, como la hinchazón o un cansancio que no se explica”.

Por otro lado, el doctor Minig ha destacado que a las hijas de las mujeres a las que se ha detectado una mutación en los genes BRCA1 o BRCA2 y que han padecido cáncer de ovario, lo que se identifica en entre un 10 y un 15 por cien de los casos de este tipo de cáncer, sí se les recomienda realizarse ecografías ginecológicas periódicas y analizar algunos marcadores tumorales concretos, aunque esto “no se puede generalizar a toda la población”, ha señalado.

LA CIRUGÍA INICIAL ES DETERMINANTE

Minig ha señalado que existen diversos factores que influyen en el pronóstico del cáncer de ovario, aunque solo existe uno que es modificable y sobre el que pueden actuar los médicos, que es la calidad de la cirugía inicial. “Una buena cirugía inicial consiste en extirpar la totalidad de la enfermedad, que no solo se queda en el ovario, sino que se extiende al intestino, el hígado, el bazo o el diafragma”, ha explicado.

Esta operación es realizada por un equipo multidisciplinar, aunque Minig ha afirmado que hay estudios que respaldan que la responsabilidad de la cirugía debe recaer en un ginecólogo oncólogo, una especialidad que no existe en España. “No depende de la práctica quirúrgica en sí misma”, ha comentado, “sino de saber elegir un adecuado equipo quirúrgico multidisciplinar”.

El portavoz de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) y presidente del Grupo Español de Investigación en Cáncer de Ovario (GEICO), Antonio González, ha afirmado que los últimos avances en investigación han permitido “tener la enfermedad controlada por más tiempo” y “mejorar su control”.

Además, el doctor Minig ha recalcado la necesidad de crear unidades especializadas para las pacientes con cáncer de ovario, donde profesionales de distintas especialidades puedan dar sus puntos de vista sobre el tratamiento. Por ejemplo, los psicooncólogos y los fisioterapeutas ayudan a dar una “atención integral” al paciente.