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MADRID, 16 (EUROPA PRESS)

Aunque se sabe que un estilo de vida saludable y “buenos genes” ayudan a prevenir la obesidad, una nueva investigación publicada este martes en 'Immunity' indica que ciertos aspectos del sistema inmune también pueden jugar un papel importante. Sus autores observaron que los ratones que carecen de un tipo particular de célula inmune tienen un exceso de peso y desarrollan anormalidades metabólicas, incluso cuando consumieron una dieta estándar.

La relación entre el metabolismo y el sistema inmune ha recibido una atención creciente en los últimos años, con estudios previos que han encontrado que ciertas células inmunes ayudan a controlar la liberación o el almacenamiento de energía del tejido graso.

Además, las células de grasa producen varias moléculas inflamatorias que pueden perturbar el equilibrio establecido por un sistema inmune normal, por lo que, algunos expertos consideran la obesidad como una enfermedad autoinmune o un trastorno inflamatorio.

En este estudio sobre los mecanismos inmunológicos que subyacen en el control metabólico del tejido graso, Yair Reisner, del Instituto de Ciencia Weizmann, en Israel, y sus colegas descubrieron que los ratones que carecían de ciertas células inmunes dendríticas que liberan una molécula tóxica llamada perforina ganaron progresivamente peso y mostraron características de síndrome metabólico.

Los animales también tenían alterada la colección de células T inmunes en su tejido graso. La eliminación de estas células T impidió que los ratones que carecían de las células dendríticas que expresan perforina aumentaran de peso o desarrollaran alteraciones metabólicas.

“Cabe destacar los ratones que carecían de estas células dendríticas reguladoras eran más propensos a desarrollar otra forma de autoinmunidad con síntomas similares a los encontrados en la esclerosis múltiple”, añade Reisner.

Estas observaciones combinadas sugieren que una función de estas células dendríticas que expresan perforina es eliminar las células T potencialmente autoinmunes, y al hacerlo, disminuir la inflamación. Aunque la conexión entre las células de grasa y la inflamación ya se ha demostrado en ratones alimentados con una dieta alta en grasas, ahora los científicos han revelado la conexión en los animales con una dieta regular, simplemente mediante la eliminación de las células dendríticas que expresan perforina.

Los resultados de este trabajo indican que las células dendríticas que expresan perforina son críticas para la protección contra el síndrome metabólico y la autoinmunidad y caulquier cambio en la abundancia de estas células en relación con otras poblaciones de células inmunes puede ayudar a prevenir o tratar estos trastornos.