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MADRID, 14 (EUROPA PRESS)

Científicos de la Escuela de Medicina de San Diego de la Universidad de California, en Estados Unidos, han identificado una interacción genética que puede resultar clave para el desarrollo y la progresión del glaucoma, una enfermedad neurodegenerativa cegadora que afecta a decenas de millones de personas en todo el mundo y es una de las principales causas de ceguera irreversible. Los resultados, que se publican este jueves en la edición digital de 'Molecular Cell', sugieren una nueva diana terapéutica para el tratamiento de esta patología.

El glaucoma primario de ángulo abierto (GPAA) es la forma más común de glaucoma, que afecta a más de 3 millones de estadounidenses, sobre todo después de los 50 años. La presión dentro del ojo (conocida como presión intraocular) y la edad son los principales factores de riesgo para el GPAA, lo que resulta en la degeneración progresiva de las células ganglionares de la retina, daño del nervio óptico y eventual pérdida de la visión.

La genética también juega un papel en esta enfermedad ocular. Estudios de asociación del genoma recientes han identificado dos genes –SIX1-SIX6 y p16INK4a– muy fuertemente asociados con GPAA. El primero de ellos, SIX6, es necesario para el desarrollo adecuado de los ojos y el segundo, P16INK4A, detiene irreversiblemente el crecimiento celular, un fenómeno llamado senescencia.

En su nuevo trabajo, el investigador principal Kang Zhang, director del 'Ophthalmic Genetics Shiley Eye Institute' de la Universidad de California San Diego, y sus colegas informan de que algunas variantes de SIX6 impulsan la expresión de p16INK4a, que a su vez acelera la senescencia y la muerte de las células ganglionares de la retina.

“También mostramos que la alta presión intraocular en el glaucoma eleva la expresión de p16INK4a, por lo que es un componente clave de los factores de riesgo genéticos y ambientales inherentes que pueden conducir al glaucoma”, afirma Zhang. Los resultados sugieren que la inhibición de p16INK4a podría ofrecer un nuevo enfoque terapéutico para el glaucoma, que es tratado actualmente por fármacos que disminuyen la presión intraocular.

“A pesar de que la reducción de la presión intraocular puede retrasar el empeoramiento de la enfermedad, no se detiene y evita una mayor muerte celular o posible ceguera”, afirma el coautor Robert N. Weinreb, profesor de Oftalmología y director del Instituto Oftalmológico Shiley.

Los autores señalan que estudios anteriores en modelos de ratones han demostrado que la eliminación selectiva de las células senescentes positivas en p16INK4a puede prevenir o retrasar el deterioro del tejido relacionado con la edad.

Según el equipo de la Universidad de California San Diego, el siguiente paso es realizar estudios preclínicos para evaluar la eficacia y seguridad de los oligonucleótidos antisentido –hebras de ADN sintetizado o ARN que puede evitar la transferencia de información genética — que podrían inhibir la expresión de p16INK4a y prevenir el empeoramiento del glaucoma. “Si son eficaces, podemos contemplar un ensayo clínico humano en el futuro”, afirma Zhang.