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NUEVA YORK, 10 (Reuters/EP)

Las autoridades de Estados Unidos han bloqueado la difusión de 116 páginas correspondientes a notas escritas por los abogados del preso de Guantánamo Abú Zubaydá sobre las torturas que sufrió mientras estaba bajo custodia de la Agencia Central de Inteligencia estadounidense (CIA).

Al Zubaydá perdió un ojo por las torturas y fue sometido en 83 ocasiones a ahogamiento simulado en un solo mes, según consta en documentos gubernamentales. El trato que recibió ha sido motivo de especulaciones durante años. Sus abogados han denunciado ahora que el Ejecutivo de Estados Unidos ha impedido difundir sus notas sobre las torturas.

“Hemos remitido 116 páginas en diez envíos distintos”, ha dicho a Reuters el abogado Joe Margulies, el principal defensor de Al Zubaydá. “El Gobierno lo ha declarado todo clasificado”, ha afirmado. Margulies y los abogados de otros detenidos han asegurado que esta decisión demuestra que el Gobierno continúa catalogando como documentos clasificados los propios relatos de los presos sobre las torturas padecidas.

Tras la difusión en diciembre de 2014 en el Senado de Estados Unidos de un informe de la CIA sobre las torturas, el Gobierno ha decidido rebajar las normas sobre clasificación y ha publicado 27 páginas de notas de entrevistas manuscritas por los abogados del detenido Majid Jan, en las que describe las torturas que padeció.

Jan, un detenido de Guantánamo que se convirtió en testigo por su cooperación con las autoridades de Washington, ha afirmado que los interrogadores le pusieron agua con hielo en los genitales, le grabaron desnudo en dos ocasiones y le tocaron en varias ocasiones sus “partes privadas”. Ninguna de esas acciones consta en el informe entregado al Senado.

Jan contó que los guardas de la prisión, de los que recuerda que algunos olían a alcohol, le amenazaron con golpearle con un martillo, con bates de béisbol y cinturones de cuero. “La CIA parece haber cambiado de opinión para permitir a los detenidos hablar sobre sus torturas”, ha dicho Wells Dixon, el abogado de Jan.

Los responsables de la CIA y de la Casa Blanca se oponían a la difusión del informe sobre las torturas pero la senadora Dianne Feinstein, que entonces presidía la Comisión de Inteligencia de la Cámara Alta, logró que se hiciera público un resumen de 480 páginas.

Un mes después de la difusión del informe, autoridades estadounidenses señalaron que la CIA había aprobado unas nuevas normas de clasificación para permitir la difusión de “acusaciones genéricas sobre torturas” y de “información sobre las condiciones de internamiento”.