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CHISINAU, 6 (Reuters/EP)

Unas 40.000 personas, según la Policía –el triple según los convocantes–, se han manifestado este domingo en Chisinau, la capital de Moldavia, para exigir la dimisión del presidente, Nicolae Timofti, por su implicación en un fraude bancario por 1.000 millones de euros en lo que se ha convertido ya en la mayor movilización ciudadana que se recuerda en el país.

Los manifestantes han llegado a la capital desde todas las regiones de este pequeño país convocadas por una nueva plataforma Dignidad y Verdad (¡Da!) y han confluido en la plaza más importante de la ciudad, donde se encuentra además la sede del Gobierno. “¡Victoria! Devolved los mil millones”, han coreado los manifestantes.

Los 1.000 millones han desaparecido del sistema bancario moldavo, lo que supone la pérdida de una octava parte del PIB del país y ha hecho que pierda valor la moneda, el leu moldavo, y generado una inflación que ha afectado negativamente al nivel de vida de la población.

Los manifestantes han centrado su ira en la nueva clase dirigente moldava europeísta que gobierna el país desde 2012 y en particular en los oligarcas que controlan los sectores estratégicos de la economía del país. Además, han anunciado una concentración indefinida en el centro de Chisinau hasta que se satisfagan sus demandas.

“La dictadura no duerme. Tiembla de miedo, haciendo todo lo posible para impedir que la gente de todas las regiones venga a la capital, Chisinau, pero nosotros, decenas de miles de personas corrientes, hemos venido aquí para triunfar. Y lo haremos”, ha proclamado uno de los convocantes, Valentin Dolganiuc, en un discurso ante la multitud de manifestantes.

El primer ministro, Valeriu Strelet, ha comparecido en la tarde del domingo ante el edificio de la sede del Gobierno y ha anunciado que estudiará las demandas de los manifestantes.