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MADRID, 3 (EUROPA PRESS)

Las organizaciones ecologistas y los ingenieros de montes han coincidido en las causas de los incendios forestales y exigen a las administraciones públicas que se esfuercen en las tareas de prevención “todo el año” y en mejorar la gestión del monte con el objetivo de reducir su “inflamabilidad”, tras el aumento de fuegos en lo que va de 2015.

En concreto, los incendios forestales han aumentado este verano significativamente respecto al año anterior, que fue el mejor ejercicio en esta materia del decenio. Así, han ardido un total de 65.057 hectáreas, un 54,2 por ciento más que el año pasado en las mismas fechas, según datos del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente.

Estas cifras no incluyen las más de 3.100 del gran incendio de Orense que se ha dado por extinguido este jueves. Del total de superficie quemada, el 80,9 por ciento ardió durante los meses de junio, julio y agosto, ya que hasta el 31 de mayo, los fuegos habían quemado 12.364 hectáreas, un 54 por ciento menos que en los mismos cinco primeros meses del año pasado.

Sin embargo, esta cifra sigue siendo menor que la media del decenio, que se eleva a 83.588 hectáreas. Aunque cada hectárea quemada debería poder evitarse, Elena Domínguez, del programa de Bosques de WWF, en este asunto “positivo hay poco”, pero lo cierto es que en este año se ha producido un 20 por ciento menos de incendios que la media del decenio y ha afectado a un 22 por ciento menos de superficie.

“Estamos por debajo de la media del decenio, pero las condiciones del monte español no han mejorado por lo que está listo para arder. Los incendios de hoy se apagan 20 años antes”, ha advertido Domínguez en declaraciones a Europa Press en las que ha explicado que este “año negro” viene después de que 2013 y 2014 fueran ejercicios “muy buenos” porque las condiciones fueron benignas.

“A MERCED” DEL TIEMPO

A su juicio, el mes de julio más caluroso desde que hay registros y eso provoca más incendios, pero lo cierto es que la causa principal está en que “no se erradican” las causas de raíz y los incendios quedan “a merced de la meteorología”, algo que ha calificado de “preocupante” e “irresponsable” en un contexto de cambio climático.

La experta ha elogiado los dispositivos de extinción “eficaces” pero ha reclamado una labor preventiva “mucho más importante” que pase no solo por hacer cortafuegos y poner puntos de agua, sino recuperar usos perdidos como la ganadería extensiva, el aprovechamiento de la resina, el corcho o la biomasa. “Hay masas de pinares que se plantaron a mediados del siglo XX y que ahora están abandonadas, sin generar beneficios en el medio rural”, ha apuntado.

“Pedimos que se apueste por aprovechar el monte de forma sostenible y campañas de intervención social en los colectivos que siguen estando detrás de los incendios, bien por intención, o por negligencias en el uso agrario porque el 99 por ciento de los incendios tiene nombre y apellidos”, ha insistido.

Asimismo, en un contexto de cambio climático con proyecciones de un aumento de la temperatura en verano de hasta 6 grados centígrados, ha recriminado el descenso de un 70 por ciento en el presupuesto de prevención.

“Con un aumento de 2 grados centígrados España tendrá 6 semanas más de riesgo de incendios forestales”, ha apostillado. Por ello, cree que es muy importante reducir el grado de “inflamabilidad” en el territorio, que además tendría beneficios económicos para las localidades.

En la misma línea, el decano del Colegio de Ingenieros de Montes, Carlos del Álamo, ha incidido en la importancia de la prevención y de hacer rentable el monte a lo largo del año, pero “no solo en el monte sino también sobre las personas”, ya que según ha recordado el 95 por ciento de los incendios se debe a causas humanas.

En este contexto, ha recordado que los incendios vienen dados por intencionalidad, las negligencias y por la situación del monte. Según Del Álamo, la intencionalidad tiene más posibilidades de éxito cuando las condiciones meteorológicas aportan más riesgo, como este año, en el que la primavera fue seca y el verano muy caluroso y ha incrementado el estrés hídrico de la cubierta vegetal. “Era previsible el aumento”, ha resumido.

Al final del verano, ha advertido de que la situación de alto riesgo está disminuyendo en gran parte del país, pero “permanece”. De este año, ha lamentado el aumento de los grandes incendios, que superan las 500 hectáreas y “tan difíciles de apagar” como los de la Sierra de Gata, en Cáceres; Cinco Villas (Zaragoza); Quesada (Jaén); Almería; Cieza y Lorca (Murcia); Latedo (Zamora); Quintana del Castillo (León); Bermellar (Salamanca) o Cualedro (Orense).

El decano de los ingenieros de Montes cree que los medios de extinción “se ajustan al riesgo medio de incendios” y reconoce que el gasto “no puede ser infinito” por lo que valora como “equilibrado” el dispositivo.

INCENTIVOS

La solución definitiva, en su opinión, también pasa por hacer el monte rentable, con incentivos para los cinco millones de propietarios españoles y el fomento del sector de la biomasa. El 70 por ciento de la propiedad forestal española es privada, por lo que ha destacado que esa es “una fuerza mayor que todas las cuadrillas de extinción”, ya que si se movilizase la inversión en el monte se podrían evitar muchos incendios. “Hay que vincular la sociedad con el monte”, ha sentenciado.

Sobre lo que queda de campaña de incendios, ha apuntado que la zona más peligrosa durante septiembre es el centro y oeste peninsular, después de que el máximo riesgo esté terminando en zonas como levante y el sur. “Poco a poco irá disminuyendo el riesgo pero es probable que algún susto nos llevemos”, ha lamentado.

Del mismo modo, Ecologistas en Acción y Greenpeace reclaman acciones de prevención durante todo el año. El coordinador de campañas de Ecologistas en Acción, Theo Oberhuber, ha recordado que la temporada no ha terminado y ha manifestado que los 13 grandes incendios de 2015 frente a los 6 de 2014 en el mismo periodo confirman la tendencia de un progresivo incremento de los grandes incendios por la problemática, sobre todo, relacionada con las condiciones meteorológicas”.

Igualmente, considera que “lo preocupante” es que el número de siniestros, es decir, la suma de incendios que afectan a menos de una hectárea y a más de una hectárea, se sigue manteniendo. A su juicio, estos datos indican que no se ha logrado mediante la sensibilización y la legislación una reducción sustancial de los focos.

También ha cuestionado el papel de las comunidades autónomas que “siguen siendo muy permisivas” con ciertas prácticas que provocan incendios forestales, como la quema de rastrojos y de monte para dar pastos, lo que, en su opinión, indica que “no se está haciendo bien el trabajo” y exige que sean “más restrictivas y exigentes”. Oberhuber ha subrayado los fuegos provocados por maquinaria agrícola como desbrozadoras, segadoras, que provocan chispas.

Por ello, estima que las administraciones deben centrarse en evitar las causas del fuego en el medio natural gestionando “mejor” el monte” y con más políticas de prevención.

Mientras, al portavoz de Greenpeace en materia de incendios, Miguel Ángel Soto, le gustaría pensar que “es imposible” que se repitan veranos con más de 400.000 hectáreas calcinadas y decenas de fallecidos por causa del fuego. No obstante, también sostiene que ante el “gran número de accidentes, negligencias e intencionalidad en el origen del fuego”, y con las proyecciones de los expertos en cambio climático, hay que atenerse a que este escenario podría volver a producirse.

De este modo, coincide con el resto en las causas de los incendios, al tiempo que ha añadido la interfaz urbano-forestal, ya que ha aumentado de modo que hay muchas urbanizaciones y viviendas junto a masas forestales o dentro de estas.