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Los investigadores de Naciones Unidas siguen verificando el uso de armas químicas en la guerra

GINEBRA, 3 (Reuters/EP)

Los sirios están atrapados entre los bombardeos gubernamentales de zonas civiles y los despiadados grupos islamistas en un conflicto cada vez más dirigido por potencias exteriores y marcado por la “propagación del extremismo”, han denunciado este jueves investigadores de crímenes de guerra de la ONU.

Las fuerzas del autoproclamado Estado Islámico, que controlan grandes partes de la zona este y norte del país, se han expandido al centro y sur, instalando el terror y cometiendo delitos de lesa humanidad, según los investigadores.

El último informe de la ONU que documenta asesinatos, violaciones y secuestros cometidos por todas las partes entre enero y julio está basado en 355 entrevistas, además de en fotografías, imágenes de satélite y registros médicos.

“Resuena un grito atronador en favor de la paz y la responsabilidad”, afirma la comisión de investigación de la ONU, encabezada por Paulo Pinheiro, instando también al mundo a permitir la llegada de más refugiados sirios desesperados.

“La guerra está cada vez más manejada por potencias internacionales y regionales, principalmente en relación con sus respectivos intereses geoestratégicos”, según el informe, que no da nombres.

El Ejército sirio y sus aliados del partido-milicia libanés Hezbolá combaten a los insurgentes en una guerra que lleva cuatro años, y Damasco ha recibido apoyo financiero y militar de Irán. Siria ha culpado de algunos de los recientes avances insurgentes al apoyo de los enemigos de Damasco: Turquía, Qatar y Arabia Saudí.

AGRAVAMIENTO DE LA DIMENSIÓN SECTARIA

“La competencia entre las potencias regionales por obtener influencia ha redundado en un alarmante agravamiento de la dimensión sectaria, instigada por la intervención de combatientes extranjeros y clérigos extremistas”, según el informe.

El Gobierno del presidente Bashar al Assad ha continuado con los bombardeos aéreos de zonas residenciales de Alepo, Deir Ezzor, Idlib, Damasco y Derá, “llevando a una expansión de las víctimas civiles”. Helicópteros estatales han lanzado barriles bomba, añade, pidiendo un cese del uso de armas ilegales.

USO DE ARMAS QUÍMICAS

“Continúan las investigaciones sobre el supuesto uso de armas químicas, en la forma de gas fosgeno y cloro, en Sarmin, Saraqeb, Qmenas y Binnish, además de otras localidades y pueblos de Idlib en marzo y abril”, precisa el informe, refiriéndose a las acusaciones del lanzamiento de barriles con gases venenosos en las provincias del noroeste.

Los investigadores, que han entrevistado a 600 antiguos prisioneros desde 2011, explican que “casi todos han sido víctimas y/o testigos de tortura. Muchos han estado presentes en la muerte de compañeros de celda”.

Estado Islámico, cuyo bastión está en Raqqa, ha incrementado los ataques en las provincias de Homs y Hasaka, según el informe. Sus fuerzas han atacado a comunidades kurdas, siendo el ataque más mortífero el de Kobani en junio, donde se estima que murieron 250 civiles.

“Estado Islámico ha cometido asesinato, tortura, violación, esclavitud sexual, violencia sexual, desplazamiento forzoso y otros actos inhumanos dentro de un ataque generalizado contra la población civil, lo que representa crímenes contra la humanidad”, sostienen los investigadores.

Éstos también constituyen crímenes de guerra, junto con el uso por parte de Estado Islámico de niños en combate y ataques a patrimonio cultural protegido.