martes, 29 septiembre 2020 9:55

El síndrome postvacacional no es una enfermedad, sino un proceso de adaptación habitual

MADRID, 31 (EUROPA PRESS)

El síndrome postvacacional, también conocido como depresión postvacacional, no es una enfermedad sino un proceso de adaptación que puede resultar estresante y duro, según ha explicado la psicóloga del Hospital Vithas Nuestra Señora de América, María Rosa Ferrero.

“El síndrome postvacacional se refiere a la ansiedad o estrés emocional que aparece cuando tenemos que reincorporarnos a la rutina diaria. No se considera una enfermedad, pues no existe un consenso de especialistas que haya definido este fenómeno”, ha señalado Ferrero, a lo que ha añadido que “tener esa sensación de cansancio, de pesadez, de estrés, es normal y habitual. Hay que aprender a convivir con ello y conocer las causas que lo producen, para así proponer soluciones rápidas y conseguir hacerle frente”.

La vuelta al trabajo supone retomar un ritmo de vida mucho más estresante que el que se tiene en verano, un hecho que puede aumentar la ansiedad. Esta ansiedad se manifiesta en forma de trastornos del sueño, de la memoria y del aprendizaje y, si se extiende en el tiempo o es muy intensa, puede llegar a una situación de agotamiento o incluso provocar la aparición de una enfermedad física o mental.

Ferrero ha afirmado que esto se debe a que “las reacciones normales de estrés suponen un desgaste de recursos que hay que reponer con el descanso para poder volver a responder a las demandas del medio”.

EL YOGA Y LA MEDITACIÓN AYUDAN A REMEDIARLO

El yoga, la meditación y el deporte ayudan a relajarse y mantener la mente ocupada, de forma que sea más fácil superar el síndrome postvacacional. Esto se debe a que el mecanismo biológico principal en la respuesta del estrés es el eje hipotálamo-hipofisario-adrenal (HHA), cuya activación está regulada por la amígdala, que durante la meditación, atenúa su actividad. A la vez, se incrementa la actividad en la parte izquierda del lóbulo frontal, lo que hace que se cree un estado afectivo positivo y disminuya la ansiedad y la cólera.

Con el yoga y la meditación también se produce la estimulación del sistema límbico, que aumenta la receptividad emocional y la producción de endorfinas; y la estimulación del hipotálamo, que reduce las frecuencias cardíacas y respiratoria y la tensión arterial e incrementa la producción de serotonina, un neurotransmisor cuyo déficit está relacionado con la depresión.

El deporte, por otro lado, ayuda a generar endorfinas, una sustancia narcótica generada por el organismo que produce sensación de felicidad y euforia, lo que permite que la mente se libere del estrés.

Para facilitar el proceso de adaptación al trabajo, Ferrero también ha recomendado mantener ciertas rutinas durante el verano, especialmente los horarios de sueño; regresar de las vacaciones unos días antes de reincorporarse al trabajo; y mostrar una actitud positiva ante la vuelta a la rutina.

LOS NIÑOS TAMBIÉN LO SUFREN

La vuelta al colegio también puede producir una depresión postvacacional en los niños, con unos síntomas muy parecidos a los de los adultos, como el cansancio, la pesadez y la desgana.

Para que los niños superen más fácilmente el estrés de la reincorporación a las clases, hay que adaptar sus horarios y rutinas de modo progresivo. Ferrero también ha recomendado hacerles partícipes de los preparativos del material escolar y recordar a los pequeños las partes positivas de las clases, como volver a ver a los compañeros y aprender cosas nuevas.