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Cree que el debate constitucional no puede poner pata arriba rebates ya cerrados, sino fijar competencias y techo económico de cada CCAA

Recuerda que Bismarck decía que España es la nación más fuerte de Europa por llevar 500 años intentando destruirse y no lo ha conseguido

MADRID, 30 (EUROPA PRESS)

El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, afirma que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, actúa como “Don Tancredo” que muestra el “inmovilismo” del Gobierno y se convierte en un “freno” ante el debate sobre una posible reforma de la Constitución porque “en el momento en el que abra el melón constitucional en su partido se lo comen”. Sobre esto añade que Rajoy es consciente de que es labor del presidente del Gobierno liderar un debate constitucional, pero a su vez sabe que “le puede costar muy caro dentro de su partido”. “Le gustaría que este cáliz pasara de él”, afirma Page refiriéndose al presidente del Gobierno.

Page cree que el presidente de el Ejecutivo “no está en condiciones de liderar el debate constitucional” y que el PP siempre ha ido “a retranca” en materia de cambios constitucionales”. A pesar de esto, admite que “es imposible un contrato constitucional nuevo sin el PP”: “Estamos en este debate en el que el PP es necesario para que haya un acuerdo constitucional, pero hoy por hoy sus dirigentes juegan más electoralmente con el problema que a solucionar la situación”, explica el presidente de Castilla-La Mancha en una entrevista con Europa Press.

En esta línea, lamenta que confundir un debate sobre la posibilidad de reformar la Carta Magna con los intereses tácticos de un partido como el PP con “la envergadura del debate que está abierto en España” resulta algo “grave”. Con todo, solicita al presidente del Ejecutivo que tenga “altura de miras” porque, a su juicio, es “evidente” que el diálogo ha sido “el motor que ha generado los cambios y “el no hablar” ha generado “conflicto y crispación”, como sucede ahora según Page.

El dirigente socialista argumenta que “Rajoy es una persona a la que le cuesta hablar” y que no debería ceder o dejarse llevar por “órdagos” ni por “ultimátums”. Sobre esto último, Page explica que el hecho de no ceder tampoco tiene que llevarle “a convertirse en un tabique” que muestre “innovilismo” o “inactividad”. Con todo, sentencia que Rajoy “debe ser el que lidere soluciones” porque “cruzado de brazos no se arreglan los problemas”.

UN ESTADO FEDERAL “SIN COMPLEJOS”

Page expone que el PSOE defiende la socialdemocracia y un modelo de carácter federal que significa “respeto a la pluralidad” pero “no discutir la unidad”. Sobre esto se muestra convencido de que “para mucha gente” el Estado autonómico que es España es ya un Estado federal pero con “defectos y complejos” que deben solucionarse. “Tendría que pasar de un Estado autonómico, que es un Estado Federal con complejos, aun Estado federal sin complejos”, explica el presidente castellano-manchego.

En esta línea afirma que la diferencia entre el Estado actual de las autonomías y un Estado federal sería la “claridad” a la hora de establecer competencias de los territorios. Page defiende que “es un buen momento”, después de varias décadas de experiencia autonómica, para fijar “de una vez por todas” las competencias y el “techo económico” que debe tener cada Comunidad autónoma para “garantizar” la igualdad de oportunidades a la vez que la autonomía. “Que no se tenga que hacer lo mismo en toda España sino que pueda haber márgenes de autonomía política que lleven a decisiones distintas, pero dentro de la igualdad de oportunidades”, explica Page apuntando que “el PSOE pone por delante a las personas respecto a los territorios”.

Page reafirma que “no pasa nada” porque la Constitución “deje muy claro” las competencias que pertenecen al Estado y las que pertenecen a las Comunidades autónomas. Además afirma que “es un buen momento” para encauzar un planteamiento competencial donde “todo el mundo se sienta cómodo”. “España no puede convivir permanentemente con una parte de su territorio muy incómoda” dice el dirigente socialista refiriéndose al desafío soberanista planteado en Cataluña y añadiendo que ese sentimiento de incomodidad “depende de ellos” pero también “del conjunto”. “Decía Bismarck hace ya muchos siglos que España es la nación más fuerte de Europa porque lleva 500 años intentando destruirse y no lo ha conseguido”, apunta.

El presidente autonómico apunta que le gustaría que Rajoy “no caiga en la antítesis” del presidente de la Generalitat de Cataluña, Artur Mas porque éste está “metiendo en un callejón sin salida a Cataluña” y se está dejando llevar por una corriente “lamentable” que se aleja de representar los intereses generales “serios” de los ciudadanos. Page destaca que en Cataluña el PSC ha tenido una labor de “puente” entre “los sentimientos catalanistas” y “la concordia en el conjunto de España”.

NO DAR “MARCHA ATRÁS” EN “ASUNTOS CERRADOS”

Page considera que, en el debate constitucional, “discutirlo todo” es un camino complicado y “casi imposible” de llevarse a cabo. “En el debate constitucional no se puede volver a poner patas arriba debates que ya están cerrados”, argumenta el dirigente autonómico. A su juicio, “es complicado” que los elementos que en la Carta Magna ya están negociados, cerrados, pactados, y consensuados “históricamente” puedan dar “marcha atrás”.

Sobre esto, recalca que el acuerdo constitucional debe hacerse en torno a “unas bases de ampliar la Constitución” y no de “borrar” aquellos aspectos que ya están decididos. “No creemos problemas donde no los hay”, expone Page añadiendo que aquello que se ha conseguido con un “acuerdo nacional” es mejor no reabrirlo. “Yo lo tengo muy claro, la Constitución de hoy es la mejor que podemos tener en tanto que resolvamos tener otra todavía mejor”, explica el presidente.

Page explica uno de los aspectos que pretende plantear el PSOE en el debate constitucional es “blindar los derechos sociales” para que esos derechos que “se pintan” en la Constitución tengan el mismo nivel de desarrollo jurídico y de protección otros derechos civiles y políticos. Además, explica que durante dos generaciones en España se ha pensado que los derechos a la salud, a la educación o a los derechos sociales básicos eran “irreversibles” pero que con el tiempo se ha demostrado que son “fácilmente desmontables”. “Que el derecho a participar cada cuatro años en una urna tenga el mismo alcance Constitucional al derecho a ser tratado igualitariamente en un hospital”, ejemplifica el presidente.