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MADRID, 26 (EUROPA PRESS – David Gallardo)

Algo lúgubre pasaba en Madrid hasta que llegó DCode. Mientras media España bailaba trotando de festival en festival, la capital vagabundeaba huérfana de una gran cita, conformándose con los celebrados en localidades limítrofes (el ahora ya extinto Día de la Música llegaría después) y rememorando aquellos días de antaño de MetroRock o Festimad (considerado como propio por su descomunal tamaño, a pesar de celebrarse en Móstoles).

Cierto es que por la ciudad pasan prácticamente todas las giras internacionales, pero resultaba cuanto menos extraña (y triste) la desventaja de Madrid frente a todas las otras capitales europeas. Algo tenía que pasar y algo pasó con el advenimiento del DCode en junio de 2011, un festival que este 12 de septiembre celebra ya su quinta edición consolidado como la última gran fiesta del agotador verano musical.

“Nuestro público es casi cien por cien nacional y los madrileños ya saben que van a acabar su año de festivales con nosotros”, apunta a Europa Press el director de comunicación del DCode, César Andión, quien después añade: “Aquí el concepto es acudir en Metro, pasar un día de música sobre la hierba y volver a tu camita a dormir tranquilamente. La gente que viene a DCode ya ha salido a otros festivales y juega su última fiesta en casa”.

Pero y si la fiesta está tan claramente asegurada, Andión trata de dar una explicación al vacío festivalero de antaño en el centro de la península: “Madrid es una plaza que no es nada fácil por muchas cosas, por ejemplo porque es imposible hacer un festival en verano por el calorazo. Además, la gente se va y nuestro público es madrileño, puesto que el turismo aquí viene a otras cosas. De todos modos, estamos haciendo ya cositas de promoción fuera en países como Inglaterra y Alemania”.

Sean por los motivos que fueran, lo cierto es que el festival de este año volverá a congregar a un par de decenas de miles de personas para disfrutar con las actuaciones de un extenso y variopinto cartel comandado por Sam Smith, Suede, Supersubmarina, Izal, Crystal Fighters, Foals, The Vaccines, L.A., Second, Wolf Alice o Natalia Lafourcade.

Después de aquel comienzo en 2011 a doble jornada, la de este año será de nuevo una edición intensa en único día, que arrancará a las 11:30 horas (gratis para menores de 10 años en su sesión matinal) y se extenderá hasta bien entrada la noche. “Es una fórmula que está muy bien, un concepto de festival de parque que se hace todos los fines de semana en Berlín, París o Londres”, defiende Andión.

REPASO A AÑOS ANTERIORES

Este 'mañaneo' es una de las grandes novedades para 2015 del DCode, ya firmemente consolidado después de cinco ediciones que arrancaron en 2011 con un cartel ecléctico que aunó a My Chemical Romance, Sum 41, Band of Horses, The Hives, Eels, Kasabian, Lori Meyers o The New Raemon.

“No es que estuviéramos perdidos, pero si ves el cartel hay grupos quizás más juveniles y otros mucho más adultos”, concede Andión recordando la mezcla. “Es un cartel curioso pero funcionó y a mi me alegró mucho ver a fans de punk juvenil disfrutando con Band of Horses, The Hives, Eels o Kasabian. Porque para eso están los festivales, para disfrutar con lo que te gusta y descubrir nuevas cosas”, remarca, para luego añadir que “fue un buen comienzo”.

En 2012 el festival dio un paso más allá apostando por The Killers, Sigur Rós, Justice, The Kooks, Kings of convenience, Capital Cities, dEUS y Django Django, Dorian, Supersubmarina, Triángulo de Amor Bizarro, Niños Mutantes y The Right Ons. Un año de expansión popular, aunque sin agotar las entradas, en el que se creó “el concepto de la fiesta en Madrid que no te puedes perder al final del verano”.

Dos de los cabezas de cartel de este año, Izal y Foals, participaron en 2013 en un lugar más discreto, eclipsados por Franz Ferdinand, Amaral (en su único concierto del año), Love of Lesbian y Vampire Weekend. “Ese año sí hicimos sold out, gracias a los artistas y al boca a boca que nos identifica como un festival tranquilo, limpio y divertido. Amaral y Love of Lesbian seguramente vuelvan al DCode porque se implicaron mucho y eso nos encanta”, rememora Andión.

Tras el éxito de 2013, las entradas no se agotaron, sin embargo, en 2014 con un cartel con Beck, Vetusta Morla, Russian Red, Anna Calvi, La Roux y Chvrches, algo que apenó en cierta medida a la organización: “Es un poco triste que no llenásemos teniendo a Beck porque es una leyenda, básicamente, aunque no sea quizás tan conocido como otros nombres actuales. Pero el festival estuvo genial, la gente se lo pasó increíble y la experiencia fue magnífica”.

EDICIÓN 2015

“La presencia de Sam Smith en el cartel puede chocar”, admite Andión, quien rápidamente justifica: “Pero es un ganador de cuatro Grammys y su calidad es indudable. Es como si se nos pusiera Adele a tiro o si viviera Amy Winehouse. Lo pensamos en su momento y sí que nos gusta demostrar que no vamos por un estilo cerrado”.

En esta línea, defiende el carácter abierto del festival y subraya que “vas a Inglaterra o a Estados Unidos y ves a chavales disfrutando con Kanye West y luego con The Wombats sin ningún problema, igual que con soul y electrónica”. “DCode es variado y no se ata a nada, pero siempre ofrecemos música de calidad. No metemos artistas solo por el nombre, si no nos gustan o no tienen calidad, no entran”, explica.

En esa selección de artistas, Andión relata que participa todo un equipo que empieza haciendo una 'lista de deseos' casi desde que acaba el festival, para preparar ya la siguiente. “Es como una lista de la compra -bromea- e incluso tenemos una pizarra escondida donde vamos apuntando los nombres que se nos ocurren. Luego ya empezamos a tachar y se empieza a tantear”.

“No hemos hecho la quinta edición y ya pensamos en la sexta en 2016. Nos gustaría que funcionara lo de la mañana y si fuera posible volver a dos jornadas, pero no ansiamos crecer muchísimo más que eso. Seguiremos con nuestro concepto de propuestas novedosas, alguna leyenda y lo mejor del panorama nacional e internacional”, plantea.

FUTURO

Ya pensando en 2016, el panorama aparece alentador en el horizonte de una ciudad en plena transformación, tal y como apunta Andión: “Parece que corren nuevos aires en la capital de España y esperemos tener un poquito más de apoyo, porque hasta ahora ha sido todo inversión privada y las ayudas públicas han sido un poco de publicidad y poco más”.

“Madrid es la plaza más grande en giras internacionales y faltaba un festival, por eso es nuestra lucha constante con mucho riesgo de dinero y esfuerzo de personal y trabajo diario”, afirma, no sin después apostillar: “Esto es un negocio pero lo hacemos por dar felicidad y por traer música de calidad a la capital de España. Y mi sueño es tener a Blur un viernes y a Oasis el sábado, y luego que jueguen juntos al fútbol en nuestro partido mañanero de artistas”.