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PARÍS, 24 (Reuters/EP)

Investigadores del Hospital Universitario de Saint-Etienne, en Francia, aseguran que caminar tan sólo 15 minutos al día, montar en bicicleta o nadar es suficiente para ayudar a las personas mayores a vivir más, según los resultados de una revisión de diferentes estudios que muestran que algo de actividad física siempre es mejor que nada.

En los mayores de 60 años se ha visto que practicar ejercicio de forma moderada o más intenso puede reducir hasta un 28 por ciento el riesgo de morir en 10 años, en comparación con aquellos que llevan una vida completamente sedentaria.

Pero incluso en aquellos que presentaban los niveles más bajos de actividad, se observó como la mortalidad también se reduce en un 22 por ciento, según los resultados que publica la revista 'British Journal of Sports Medicine'.

“Si nuestros pacientes mayores no pueden hacer 150 minutos de actividad física moderada a la semana por alguna enfermedad crónica, les recomendamos que estén físicamente activos a la altura de sus posibilidades”, ha reconocido David Hupin, autor del estudio.

De hecho, este experto ha reconocido que actualmente más del 60 por ciento de los mayores no pueden cumplir con el tiempo de actividad física que recomiendan las guías de actividad física para este colectivo.

Por ello, en su revisión de estudios querían analizar si con menos ejercicio también se conseguía algún beneficio para la salud, para lo que analizaron datos de un total de 122.417 hombres y mujeres de entre 60 y 101 años de Estados Unidos, Australia y Taiwán.

Los estudios evaluaron los niveles de actividad física de los participantes y su riesgo de fallecer por cualquier causa durante en los diez años siguientes al estudio, así como la percepción de su salud y la presencia de enfermedades y otros trastornos que pudieran aumentar su riesgo de mortalidad, como un colesterol elevado o sobrepeso.

ACTIVIDAD FÍSICA TRADUCIDA EN MET

Para cuantificar su actividad utilizaron la unidad de medida del índice metabólico (MET, en sus siglas en inglés), que representa la cantidad de energía gastada por minuto en una actividad específica. Así, si descansar supone 1 MET, hacer una actividad moderada como caminar podía conllevar entre 3 y 5,9 MET, y algo más activo como correr suponía 6 MET.

Con estos parámetros, se consideró una “dosis” de actividad física semanal baja aquella inferior a los 499 MET, mientras que pasaba a ser moderada si se situaba entre los 500 y 999 MET, o alta si superaba los mil MET.

De este modo, la tasa de mortalidad fue un 22 por ciento menor entre las personas que se encuadraban en la categoría más baja de MET, en comparación quienes no hicieron nada de ejercicio, más allá de las actividades cotidianas.

Y para las personas con una actividad moderada, que equivaldría a unos 150 minutos por semana de ejercicio, el riesgo de morir en los diez años siguientes se redujo hasta un 28 por ciento; y si el ejercicio superaba los mil MET, la tasa de mortalidad era un 35 por ciento menor.

La relación entre el ejercicio y el riesgo de mortalidad fue especialmente fuerte en el caso de las enfermedades cardiovasculares y, en menor medida, para el cáncer, señalan los investigadores.

Además, las mujeres mayores mostraron un mayor beneficio del ejercicio que los hombres, ya que el riesgo de mortalidad disminuyó en un 32 por ciento en comparación con los hombres (14%) en la categoría más baja de actividad, lo que podría deberse a que éstas subestiman su nivel de ejercicio.