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MADRID, 31 (EUROPA PRESS)

Una nueva investigación en ratones de la Universidad de Uppsala (Suecia) ha demostrado resultados prometedores sobre el uso de una nueva citoquina antiinflamatoria para el tratamiento de la diabetes tipo 1, que podría incluso revertir o curar la enfermedad.

En concreto, el trabajo cuyos resultados publica 'Scientific Reports', del grupo de la revista 'Nature', han demostrado que la administración de la interleuquina-35, una proteína producida por el propio sistema inmune, logra mantener unos niveles normales de glucosa en sangre.

La diabetes tipo 1 es una enfermedad crónica que conlleva la dependencia de inyecciones diarias de insulina, y en Suecia se estima que cada día se diagnostican dos nuevos casos. Aunque las causas de la enfermedad son todavía desconocidas, se considera que hay un origen autoinmune que hace que el sistema inmune ataque por error al organismo y destruya las células sanas propiciando una producción insuficiente de insulina.

En este trabajo, los investigadores analizaron el papel regulador del sistema inmune de los linfocitos T en ratones con diabetes tipo 1, observando como estas células modificaban su funcionamiento gracias a la producción de proteínas pro-inflamatorias destructoras en lugar de proteínas anti-inflamatorias protectoras, como la interleuquina-35 (IL-35).

Además, vieron que la concentración de la IL-35 fue menor en pacientes diabetes tipo 1 en comparación con individuos sanos, lo que podía sugerir que esta proteína desempeñaba un papel crucial en el desarrollo de la enfermedad en humanos.

A raíz de este primer hallazgo, probaron si el uso de esta proteína podía suprimir o restablecer la diabetes tipo 1, para lo que administraron una inyección de un compuesto químico llamado estreptozotocina.

LOS NIVELES DE GLUCOSA LOGRARON NORMALIZARSE

Los ratones desarrollaron síntomas de diabetes tipo 1, con un aumento de los niveles de glucosa en sangre similares a la que tienen los pacientes con esta enfermedad. Pero cuando el tratamiento se dio una vez inducida la enfermedad, logró impedir su desarrollo e incluso se vio como, tras su uso durante dos días consecutivos, “sorprendentemente” las concentraciones de glucosa en sangre lograron normalizarse.

El equipo de investigación también investigó el éxito de la IL-35 en otro modelo de ratón diabético conocido como no obesos, en los que también consiguió un cambio en el devenir de la enfermedad.

Los hallazgos pueden dar lugar a nuevas investigaciones sobre el uso de la IL-35 para el tratamiento de la diabetes tipo 1 y ofrece nuevas pistas sobre por qué las linfocitos T reguladores logran contrarrestar la enfermedad.

“Que sepamos somos los primeros en demostrar que la IL-35 puede revertir la diabetes tipo 1 en dos modelos diferentes de ratones”, ha explicado Singh.