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MADRID, 30 (EUROPA PRESS)

El pleno del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) analizará en una próxima reunión tras las vacaciones las “dudas e incertidumbres” planteadas sobre el Almacén Temporal Centralizado (ATC) por los técnicos del área de Ciencias de la Tierra (CITI) del organismo regulador, según han informado a Europa Press fuentes del regulador atómico.

Estos técnicos expresaron sus reservas a través de una nota informativa conocida “con posterioridad a la redacción de la Propuesta de Dictamen Técnico (PDT) de la Dirección Técnica de Seguridad Nuclear” sobre el emplazamiento del silo.

Esa nota estaba firmada por el jefe de área del CITI y los geólogos que integran el departamento. Destacaba los esfuerzos a realizar para superar la inestabilidad del terreno para construir el silo en Villar de Cañas (Cuenca), no así su construcción.

Según consta en las actas publicadas por el CSN sobre aquella reunión, recogidas por Europa Press, la nota fue dirigida al director técnico de Seguridad Nuclear del CSN, Antonio Munuera, quien no la incluyó en el informe de evaluación, ni tampoco en la PDT; por lo que los consejeros del CSN desconocían su contenido el pasado lunes 27, momento en el que se debatía la primera autorización de emplazamiento del silo nuclear.

SE CONOCE CON POSTERIORIDAD

“Una vez cerrada la PDT el 17 de julio y elevado el expediente al Pleno, (Munuera) conoce con posterioridad mediante correo electrónico la citada nota y que, posteriormente, se le hace llegar físicamente el 22 de julio”, recogen las actas.

Dado el desconocimiento de los consejeros, salvo Cristina Narbona que había tenido acceso a la misma por un medio de comunicación, se invitó a Munuera al pleno del CSN.

En la reunión, éste explicó que decidió no incluir la información por su “carácter absolutamente anómalo y fuera de procedimiento”, “que los firmantes califican de informativa” y que se “aparta de las categorías manejadas en los expedientes de evaluación técnica, normalmente notas interiores o notas de evaluación técnica firmadas por el autor y revisadas por su superior jerárquico”.

A su vez, Munuera argumentó que no le dio trascendencia técnica a dicha nota, ya que su objetivo era “poner en evidencia la necesidad de utilizar recursos desproporcionados para cumplir los límites y condiciones que contiene la PDT y que él contestó a los signatarios de la nota que estas consideraciones estaban fuera de las competencias de esa área”.

Según recogen las actas, a preguntas de los consejeros, Munuera explicó que, normalmente, cuando se evidencia una diferencia de criterios técnicos entre los autores de una evaluación y los revisores o el director, existen mecanismos para solventarlas y que, en último extremo, si la discrepancia persiste, el redactor tiene la opción de explicitarla en el informe de evaluación y los revisores o el director técnico consignan también sus razonamientos respecto al punto de discrepancia.

“Todo ello, en su caso, se incluye en la propuesta de dictamen técnico que es elevado al Pleno para su conocimiento, debate y votación”, agrega, una situación que no se dio, a diferencia de otros expedientes, según indican las actas del CSN.

Así, el jefe de área de CITI, que sí avanzó su reflexión

sobre la proporcionalidad de los recursos, “no hizo uso del procedimiento anterior y no figura en el informe de evaluación y consecuentemente, tampoco en la PDT”.

El director técnico manifestó que no había incluido, “ni razonablemente hubiese podido incluir”, la nota informativa entre la documentación técnica que soporta el expediente, por la razón antes mencionada de que “su contenido rebasa las competencias” que tienen los firmantes e incluso del director técnico que firma y avala la PDT, señala el órgano regulador.

Ante la repercusión mediática suscitada al conocerse la existencia de esta nota informativa con “dudas e incertidumbres” sobre el silo nuclear en Villar de Cañas, el presidente del CSN, Fernando Martí, pidió a Munuera que documente “pormenorizadamente las circunstancias y contenido de la nota”, para que quede la “debida constancia” y que sea aportada al Pleno por la secretaria en una próxima reunión.

DISCREPANCIAS INTERNAS

Por otro lado, el presidente del CSN ha “lamentado profundamente” en un comunicado la publicación en los medios de comunicación del voto particular de la consejera Cristina Narbona “antes de haberse aprobado el acta de la reunión” de la que forma parte, el pasado lunes 27, y “sin haberse agotado el plazo dado al resto de los consejeros para hacer explicaciones de voto”. Este malestar también se recoge en las mismas actas del regulador atómico.

“El resto de los consejeros también manifestaron su rechazo a los términos del voto particular, de los que podría deducirse su falta de respeto a los principios de rigor, transparencia, independencia y observancia de la legalidad en su actuación como miembros de este organismo regulador nuclear”, añade el CSN.

Al mismo tiempo, indica que la consejera Narbona, oído el resto del Pleno, “decidió eliminar” del texto del voto particular que había emitido y entregado a los medios de comunicación los párrafos correspondientes a los puntos 15 y 19, manifestando por su parte que “entendía que cada miembro del Pleno había actuado desde el convencimiento de estar cumpliendo su función como tal”.

Asimismo, solicitó al consejero Castelló la eliminación del texto de su explicación de voto el párrafo que hacía referencia a las ideologías, creencias y opiniones políticas de los miembros del Pleno, a lo que accedió el consejero aunque señalando que, a diferencia del voto particular de Narbona, su explicación de voto favorable no había sido entregada a los medios de comunicación.

NARBONA RETIRA DOS PUNTOS EN ARAS DEL BUEN CLIMA

En declaraciones a Europa Press, Cristina Narbona ha aclarado que “en absoluto” ha rectificado su voto en contra, ni ninguno de sus argumentos contra la autorización para el emplazamiento del ATC en Villar de Cañas.

“A la vista de que el resto de consejeros se sentían afectados, incómodos, agredidos por lo que yo expresaba en dos puntos concretos de mi argumentación particular, porque entendían que yo cuestionaba que ellos habían actuado conforme a la legalidad, dije que no tenía ningún problema en retirarlos, entendiendo que han actuado pensando que lo hacen dentro de la legalidad vigente”, agrega, añadiendo que lo hizo también por mantener el buen clima de trabajo que hay entre los consejeros del órgano regulador.

De hecho, insiste en un par de ocasiones en que “no cambia el sentido” de su voto particular, sino que se trata de “un gesto para evitar” tensiones. Además, indica que, en ese mismo clima de buscar el consenso y que “nadie se sintiera agredido” dice que pidió a Castelló que retirara un punto de su argumentación donde cuestionaba la posición de Narbona contra el silo nuclear “en base a un planteamiento ideológico que no estaba justificado”.