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LONDRES, 30 (EUROPA PRESS)

La Oficina de Inmigración de Reino Unido ha decidido rechazar la solicitud de visado de seis meses que el artista y activista chino Ai Weiwei, conocido por su oposición al régimen chino, había solicitado.

De esta forma, las autoridades británicas han facilitado un visado de tan solo veinte días en lugar del permiso de negocio de seis meses que Ai había solicitado ya que han considerado que el artista no “cumple los requisitos para ser un visitante de negocios” en la isla.

“Es un hecho público que el demandante ha recibido una condena en China y no lo ha declarado en su solicitud”, ha añadido el documento por la cual se le ha sido denegado el permiso.

La carta ha sido publicada por el propio artista, quien ha mostrado su estupefacción por no recibir el permiso y ha acusado a las autoridades británicas de dar la espalda a los defensores de los derechos humanos.

Mediante una publicación en su perfil de Instagram, el activista ha resaltado que “nunca ha sido acusado ni declarado culpable de ningún crimen” y ha explicado que los representantes de la diplomacia insistieron en su versión y rechazaron admitir ningún juicio erróneo”.

“Esta decisión niega los derechos de Ai Weiwei como ciudadano normal y le sitúa como aquellos que sufren injusticias como defensores de derechos humanos”, añade el mensaje.

El activista chino permaneció detenido en una cárcel secreta durante 81 días en el año 2011, después de que agentes de seguridad sospecharan que un grupo de activistas pretendían lanzar una revolución contra Pekín.

Posteriormente, las autoridades chinas acusaron a Ai de evasión de impuestos y le impusieron una multa de más de dos millones de dólares, una sanción cuyos seguidores consideran que motivada por razones políticas.

Después de permanecer durante cuatro años sin pasaporte, Ai recibió su documento la pasada semana, lo que le abría la puerta a salir de China. Este jueves, el activista aterrizó en Alemania, donde ha recibido un permiso temporal para transitar por Europa, sin embargo no podría entrar en Reino Unido, de ahí que solicitara a Londres el visado de negocios, ciudad en la que se exhibirá su trabajo en la Royal Academy of Arts.