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MADRID, 28 (EUROPA PRESS)

El Gobierno de Eslovaquia ha ratificado la convención de 2008 sobre la prohibición de bombas de racimo, convirtiéndose así en el país número 117 en restringir el uso de este tipo de munición que causa un gran número de víctimas civiles.

El acuerdo internacional prohíbe el uso de las bombas de racimo, exige la destrucción de arsenales, la limpieza de los posibles restos de este tipo de munición y la ayuda a las víctimas del mismo.

La organización Human Rights Watch (HRW) ha elogiado el paso dado por Eslovaquia. “La adhesión de Eslovaquia debería animar a otros países que no se han unido al tratado”, ha afirmado el responsable de HRW para armamento y presidente de la coalición contra las municiones de racimo, Steve Goose.

En un comunicado, HRW ha calificado como “especialmente significativa” la decisión de Eslovaquia, ya que el país “fabricado y exportado bombas de racimo en el pasado”. Este tipo de munición supone una amenaza inmediata a los civiles, debido a la dispersión de los submuniciones por una zona amplia. “Las bombas de racimo siguen siendo peligrosas después de explotar, puesto que la munición interior que no estalla pueden convertirse en minas de facto”, ha recordado HRW.

La decisión de Eslovaquia de unirse al tratado surgió en enero de 2014, cuando el Gobierno adoptó el borrador de un plan de acción en el que se comprometía a ratificar la convención el 30 de junio de 2015. No obstante, no ha sido hasta el 24 de julio cuando el país ha ratificado el acuerdo.

Aunque hace unos años Eslovaquia había esgrimido razones económicas para no adherirse a la convención, las autoridades del país han asegurado en una nota que cualquier “nueva actividad de exportación de las bombas de racimo puede dañar seriamente la reputación de la política exterior de Eslovaquia”.

“No se tiene constancia de que Eslovaquia haya usado alguna vez munición de racimo, pero el país ha producido, exportado e importado este tipo de armas en el pasado y cuenta con un arsenal”, ha manifestado HRW. La organización ha cifrado este arsenal en 899 bombas de racimo.

El Ministerio de Defensa del país es el responsable de asegurar la destrucción de este arsenal mediante un presupuesto especial preparado por el Ministerio de Finanzas. En una carta del ministro eslovaco de Exteriores y Asuntos Europeos a HRW del 16 de abril de 2015, el político informó de que la destrucción de las bombas de racimo ya había comenzado y sería completada en los ocho años de margen que da la convención.

Las bombas de racimo han sido usadas en más de 30 países desde el final de la Segunda Guerra Mundial, incluido en las guerras surgidas de la desintegración de Yugoslavia en los noventa y la década del 2000. En los últimos meses HRW ha alertado de la utilización de este tipo de armamento en Libia, Sudán, Siria, Ucrania y Yemen, países que no forman parte de la convención.

Con la ratificación de Eslovaquia, el total de países miembros de la Unión Europea que han ratificado la convención asciende a 21. Chipre ha firmado el tratado pero está a la espera de ratificarlo. Los países de la UE que aún no se han adherido son Estonia, Finlandia, Grecia, Letonia, Polonia y Rumanía.