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MADRID, 26 (EUROPA PRESS)

Las mejoras en el sistema de salud han permitido que aumente la esperanza de vida, un hecho que hace necesario integrar y dar un papel activo en la sociedad a las personas mayores, tal y como ha explicado el secretario general de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG), el doctor Primitivo Ramos, en una entrevista a Europa Press con motivo de la celebración del Día del Abuelo la próxima semana.

“El papel de los mayores en la última década ha cambiado gracias a las mejoras en el estado de salud y en el estado psicosocial, emocional y físico de las personas mayores. Los mayores pueden envejecer de forma satisfactoria, de forma que se ha alcanzado una expectativa de vida muy alta”, ha señalado Ramos.

El aumento de la esperanza de vida, que ha llegado a su máximo histórico con 83 años de media, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), está cambiando la pirámide de población con un gran crecimiento en las personas de edad avanzada. Actualmente, la Comunidad de Madrid es la región con mayor índice de esperanza de vida, con 84,4 años de media, seguida por La Rioja con 83,9 años y Castilla y León con 83,7 años.

El incremento de personas mayores debe conllevar un mayor protagonismo por su parte, que debe ser facilitado por la sociedad. Primitivo Ramos ha afirmado que “en el año 2050 se puede llegar a un 32 o 35 por ciento de personas de edad avanzada, es decir, la tercera parte de la población va a tener más de 65 años. Los mayores han de tomar un rol activísimo y participativo en la sociedad que hoy en día ya tienen en muchos casos, sin que este papel termine convirtiéndose en una sobrecarga para ellos”.

A pesar de la necesidad de que las personas de edad avanzada tengan un papel más activo, Ramos ha alertado de que “hay que evitar sobrecargarles y que ellos mismos aprendan a decir no y a poner límites en el soporte y apoyo que dan a la familia”.

UN PAPEL ACTIVO QUE YA ESTÁ PRESENTE

En la mayoría de los casos, las personas mayores ya participan de forma activa y dinámica en la sociedad, un hecho que ayuda a mejorar su salud y a evitar la sensación de soledad. Los abuelos realizan siete actividades a la semana, que incluyen pasear, ir a visitar a la familia y a los amigos, viajar, hacer ejercicio, utilizar las nuevas tecnologías y realizar talleres y cursos, según la encuesta 'Envejecimiento activo y hábitos de vida saludables en los mayores de nuestro país' realizada por Nielsen en 2014.

“Los mayores tienen que cuidarse, reservar su propio espacio para cuidar su estado de salud, físico y emocional y reservar tiempo para relacionarse con las personas de su generación y los de otras generaciones, además de mantenerse en buen estado físico”, ha señalado Primitivo Ramos.

Las instituciones también tienen parte de responsabilidad, ya que son las responsables de facilitar el desarrollo de programas de envejecimiento activo y saludable, una actividad que el 95 por ciento de la población mayor de 50 años considera muy importante, según la encuesta de Nielsen. Las tres preocupaciones más importantes de los mayores son el estado de salud, estar activos mentalmente y no ser dependientes.

LA RESIDENCIA, EL ÚLTIMO PASO

La pérdida de autonomía e independencia por problemas de salud es un problema que preocupa a muchas personas mayores, y el hecho de estar al cuidado de otras personas, ya sean su familia o cuidadores en una residencia, les puede generar una sensación de ansiedad grave. Para evitar que la institucionalización sea un proceso traumático, se debe realizar de forma gradual y siempre teniendo en cuenta si de verdad es necesario.

El doctor Ramos ha explicado que “las personas mayores deben vivir en su entorno, siempre que exista una adecuada calidad de vida. Cuando esa persona no tiene una calidad de vida adecuada, hay que ayudarles con apoyos graduales como la ayuda domicilio y otros medios como la asistencia a centros de día o de mayores. Finalmente, si no se puede dar una calidad de vida adecuada con estos medios, hay que dar el salto a la institucionalización definitiva”.

Para evitar que el ingreso en la residencia genere miedo o negación, es necesario preparar a la persona mayor y hacerla consciente de “las limitaciones y de la poca calidad de vida que lleva en su domicilio o en su entorno habitual”, ha señalado Ramos.

El doctor Primitivo Ramos también ha explicado que “el proceso de institucionalización requiere una adaptación, unas nuevas normas de convivencia, nuevos espacios, unos horarios determinados, unas normas de convivencia y respeto en espacios comunes que no son los que ellos llevan en sus propios domicilios. Hoy en día las instituciones no son cerradas, sino que son abiertas y todos estos aspectos se pueden amortiguar con un período adecuado de adaptación llevado a cabo por parte de los profesionales”.