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Primer juicio en África contra un dirigente africano en un país distinto al suyo

DAKAR/LA HAYA, 19 (Reuters/EP)

Este lunes comienza en un tribunal de Senegal el juicio contra el dictador de Chad Hissène Habré, en un intento de demostrar al continente africano que es capaz de exigir responsabilidades a sus líderes tras las críticas emitidas contra el Tribunal Penal Internacional (TPI), considerado como 'la justicia del hombre blanco'.

“Esta es una gran oportunidad para mostrar que un tribunal africano puede hacer justicia para las víctimas africanas de crímenes cometidos en África”, ha afirmado Reed Brody de la organización Human Rights Watch (HRW), que ha seguido el caso de Habré desde 1999.

El juicio contra Habré, acusado de cometer crímenes contra la Humanidad, es el resultado de los 15 años de luchas de las víctimas y organismos de Derechos Humanos que pretendían llevar al exdictador ante la justicia senegalesa, país al que huyó tras ser derrocado en un golpe de Estado en 1990. Dicho juicio durará unos tres meses y se desarrollará en la Cámara Especial Africana (CAE) creada en 2013 por Senegal y la Unión Africana.

Habré recibió cuando estaba en el poder el apoyo de Washington para frenar a la Libia de Muamar Gaddafi en la década de 1980. Sin embargo, según denuncian grupos de Derechos Humanos, durante los ocho años que estuvo en el poder se cometieron torturas y fueron asesinadas hasta 40.000 personas.

Aunque otros presidentes africanos han sido juzgados en sus países, será la primera vez que un tribunal de un país africano procesa a un antiguo dirigente de otro país distinto por cargos relacionados con los Derechos Humanos, tal y como ha informado HRW.

Este hecho se produce un mes después de que el presidente de Sudán, Omar Hasán al Bashir, escapara de Sudáfrica a pesar de la orden internacional de arresto emitida por el TPI, un nuevo episodio que evidencia la falta de colaboración de países africanos con el TPI.

El TPI fue aceptado por muchos gobiernos africanos cuando se fundó en 2002, pero la opinión hacia este tribunal ha empeorado por haber imputado sólo a gobernantes africanos, algo que ha hecho que muchos países del continente lo etiqueten de institución neocolonial y controlada por Occidente. “Una cosa es quejarse de tener presidentes africanos dictatoriales juzgados en La Haya y otra es demostrar que pueden ser procesados y tener un juicio justo aquí en África”, ha afirmado Brody.

INVESTIGADO DESDE 1992

En 1992 la Comisión de la Verdad de Chad acusó al Gobierno de Habré de hasta 40.000 asesinatos políticos y de tortura sistemática, delitos cometidos principalmente por su temida inteligencia política, la Dirección de Documentación y Seguridad (DDS).

El exdictador y sus abogados intentaron boicotear el juicio en Senegal alegando defectos en el proceso. Según afirmaron, el exdictador de 72 años tenía problemas de corazón, sin embargo el tribunal aún podría obligarle a asistir al juicio.

Incluso después de que Senegal aprobara la jurisdicción universal que posibilita el procesamiento de crímenes contra los Derechos Humanos cometidos en otro lugar, el Gobierno senegalés se ha mostrado lento hasta que Bélgica dictó una resolución que instaba a Senegal a juzgar a Habré o extraditarle.

El nuevo Gobierno de Senegal encabezado por Macky Sall ha hecho del procesamiento una prioridad. “La percepción de 'justicia de los hombres blancos' tiene que acabar”, ha expresado el ministro de Justicia senegalés, Sidiki Kaba.