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LONDRES, 17 (Reuters/EP)

Ocho presas de etnia hutu de una cárcel de Kigali han recordado en el documental “Las sombras de la verdad” su participación en el genocidio que tuvo lugar en Ruanda en 1994, que acabó con la vida de 800.000 personas de la minoría tutsi y moderados hutus entre los meses de abril y julio.

Vestidas con los uniformes rosas y naranjas propios de la prisión, estas mujeres han rememorado lo ocurrido en el pasado. “Fueron capturados y asesinados fácilmente”, ha afirmado una de las prisioneras acerca del asesinato de personas de etnia tutsi. “No puedo explicarlo”, ha asegurado otra presa. “Nos convertimos en animales salvajes”, ha añadido.

“Tuvimos que matar al enemigo”, ha explicado una de las reclusas, mientras que otras han relatado cómo algunas mujeres de etnia tutsi fueron abiertas en canal y les arrebataron sus intestinos para “buscar la base de su belleza”.

Las mujeres tutsi, “altas y delicadas”, fueron acusadas de seducir a los maridos de las mujeres hutus, por lo que “aprovecharon la oportunidad de vengarse”, según ha relatado otra de las prisioneras. “La gente da por hecho que los hombres son los únicos involucrados en estas masacres”, ha afirmado Inmaculada, que ha admitido que consideró el asesinato de su hijo medio tutsi, Jerome.

Asimismo, ha recordado su participación en el entierro de niños vivos de etnia tutsi y el asesinato de una anciana tras sacarla de un hospital. “Eres una asesina experta”, ha lamentado su hijo Jerome. “No puedo mirarte a la cara”, le dijo. Según él, si Inmaculada regresaba alguna vez a su pueblo, los vecinos la rechazarían. “No hay reconciliación en los corazones de la gente. Son sólo palabras”, le expresó. “Continuará recogiendo lo que ha sembrado”, afirmó Jerome.

Otra presa incitó a cometer asesinatos a través de sus emisiones de radio. “Mi única responsabilidad era la radio”, ha afirmado. “Los que nos rodearon (los tutsis) eran peores”, ha agregado.

Hay alrededor de 2.000 mujeres prisioneras en cárceles de Ruanda, acusadas de crímenes de genocidio. “Nuestros hijos no deberían perdonarnos”, ha expresado una de ellas.