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MADRID, 12 (EUROPA PRESS)

El sector de la hostelería acoge en verano a un gran número de trabajadores que, en muchas ocasiones, no son especialistas y se ponen a trabajar en condiciones que no son del todo óptimas y para las que no están preparados, ni se les forma.

Y es que, según datos del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo (INHST), cada año se producen en España 35.000 accidentes con baja en este sector, de los cuales el 31 por ciento son el de servicios de alojamiento y el 69 por ciento en el de comidas y bebidas.

Sin embargo, y pese al elevado número de afectados, sólo el 52 por ciento de los locales de hostelería y restauración de España tiene un plan de prevención de riesgos laborales.

“Las grandes cadenas de restauración y hostelería sí suelen tener un plan de formación en riesgos laborales para evitar accidentes. El gran reto es concienciar a los caso 300.000 pequeños negocios de comidas y bebidas de la necesidad de velar por la seguridad de sus empleados”, ha comentado el coordinador de Seguridad en el Trabajo de Prevención Fremap, Gabriel Rodríguez del Río.

En concreto, los más frecuentes son por sobreesfuerzos o posturas forzadas (30%), por golpes producidos por resbalones o caídas (27%), por cortes o pinchazos (22% de los accidentes en restauración), o por quemaduras o contacto eléctrico (8%).

OTROS ACCIDENTES

Otros son accidentes se producen por estar expuestos a cambios bruscos de temperatura, descargas eléctricas de aparatos de la cocina, intoxicaciones y quemaduras por productos tóxicos y corrosivos, exposición a contaminantes biológicos, lesiones auditivas por excesiva presión acústica o estrés laboral.

“Se suelen producir cortes, quemaduras por fuego directo, contracturas por malas posturas al trabajar o coger de peso, o resbalones en la cocina por el sueño aceitoso o húmero”, ha aseverado el chef del restaurante 'Cinco Sentidos', Íñigo Arozarena.

Asimismo, según una encuesta del INHST realizada entre los propios trabajadores del sector de hostelería, el riesgo laboral que ellos consideran más peligroso es el de cortes y pinchazos, mencionado por un 57 por ciento de encuestados, seguido del de quemaduras (39,9). Además, el 58 por ciento de los trabajadores de hostelería están preocupados por la posible pérdida de su trabajo, lo que contribuye a aumentar su estrés.

En cuanto a las enfermedades profesionales la más frecuente en el sector hostelero es el síndrome del túnel carpiano, que representa el 40,7 por ciento de las lesiones o enfermedades en servicios de alojamiento y el 42,7 por ciento en servicios de restauración.

“Algunas medidas tan sencillas como ponerse guantes de protección para cortar productos o manejar utensilios calientes; o llevar un calzado adecuado para evitar resbalones, podría evitar más de la mitad de los accidentes”, ha zanjado Del Río.