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MADRID, 25 (EUROPA PRESS)

Científicos de la Universidad Johns Hopkins Medicine, en Baltimore, Maryland, Estados Unidos, lideraron un estudio de prueba de principio que identificó con éxito ADN tumoral desprendido en la sangre y la saliva de 93 pacientes con cáncer de cabeza y cuello, como se revela en un artículo sobre la investigación que se publica en la edición de este miércoles de 'Science Translational Medicine'.

“Hemos demostrado que el ADN del tumor en la sangre o la saliva se puede medir con éxito para estos tipos de cáncer”, dice Nishant Agrawal, profesor asociado de Otorrinolaringología –cirugía de cabeza y cuello– y de Oncología en la Escuela de Medicina de la Universidad Johns Hopkins.

“En nuestro estudio, las pruebas de saliva parecían ser la mejor manera de detectar el cáncer en la cavidad oral y los análisis de sangre parecía encontrar más tipos de cáncer en la laringe, la hipofaringe y la orofaringe. Sin embargo, la combinación de análisis de sangre y saliva puede ofrecer la mejor oportunidad de detectar el cáncer en cualquiera de esas áreas”, detalla.

Agrawal explica que las predisposiciones genéticas innatas para la mayoría de los cánceres de cabeza y cuello son raras, pero otras mutaciones que generalmente no se producen en las células normales se han considerado desde hace tiempo buenos objetivos para las pruebas de detección. En el estudio, 93 pacientes con cáncer de cabeza y cuello recién diagnosticado y recurrente dieron muestras de saliva, y 47 de ellos también donaron muestras de sangre antes de su tratamiento en el Hospital Johns Hopkins y el Centro de Cáncer MD Anderson en Texas.

Los científicos detectaron ADN tumoral en la saliva de 71 de los 93 pacientes (76 por ciento) y en la sangre de 41 de los 47 (87 por ciento). En el 47 que aportó muestras de sangre y saliva, los científicos lograron detectar ADN tumoral en al menos uno de los fluidos corporales en 45 de ellos (96 por ciento).

Los auotres encontraron que las pruebas de saliva fueron mejor que los análisis de sangre para el cáncer de la cavidad oral. Los 46 tipos de cáncer de la cavidad oral fueron correctamente identificados a través de pruebas de saliva, en comparación con 16 de los 34 cánceres de orofaringe (47 por ciento), siete de los 10 cánceres de laringe (70 por ciento) y dos de los tres tipos de cáncer de hipofaringe (67 por ciento).

La cavidad oral se refiere a las áreas dentro de la boca, incluyendo los labios, la lengua, las mejillas y las encías. La orofaringe e hipofaringe se encuentran en la parte posterior de la garganta. La laringe, también en la garganta, se conoce normalmente como la caja de la voz.

“Una de las razones de que las pruebas de saliva pueden no haber sido tan eficaces para los sitios de cáncer en la parte posterior de la garganta se debe a que no se pidió a los pacientes que hicieran gárgaras; sólo que se enjuagaran la boca para proporcionar las muestras”, sugiere Agrawal, miembro del Centro Kimmel de Cáncer Johns Hopkins y el Centro Ludwig.

Los análisis de sangre identificaron correctamente ADN tumoral con mayor frecuencia en 20 de 22 cánceres de orofaringe (91 por ciento), seis de los siete tipos de cáncer de laringe (86 por ciento) y los tres tipos de cáncer de hipofaringe. En conjunto, la sangre y las pruebas de saliva identificaron correctamente todos los cánceres de la cavidad oral, la laringe y la hipofaringe y 20 de los 22 cánceres de orofaringe (91 por ciento).

Agrawal dice que la sensibilidad de las pruebas dependía en general del sitio del cáncer, el estadio y el estado del VPH, oscilando entre un 86 por ciento y un cien por cien. También informa que las pruebas de saliva resultaron más eficaces para los cánceres en etapa temprana, encontrando los 20 tipos de cáncer, en comparación con los análisis de sangre que correctamente identificaron siete de diez.

Sin embargo, en el caso de los cánceres en última etapa fue a la inversa: los análisis de sangre hallaron los cánceres en fase más tardía (34 de 37), en comparación con las pruebas de saliva (51 de 73). Los análisis de sangre también identificaron correctamente los tumores relacionados con el VPH, que ocurren en 30 de los 93 pacientes, con mayor frecuencia que las pruebas de saliva, probablemente porque los tumores relacionados con el VPH tienden a ocurrir en la parte posterior de la garganta, que puede no haber sido alcanzada con el enjuague de la saliva.

“Nuestro objetivo final es desarrollar mejores pruebas de detección para encontrar cánceres de cabeza y cuello en la población general y mejorar la manera de controlar a los pacientes con cáncer en recurrencia de su enfermedad”, subraya Bert Vogelstein, profesor de Oncología en el Centro de Cáncer Kimmel de la Universidad Johns Hopkins, codirector del Centro Ludwig en la Universidad Johns Hopkins y coautor del estudio.

Los científicos advierten que se necesitan más estudios de su método de detección de ADN del tumor en grupos más grandes de pacientes y personas sanas antes de determinar su efectividad clínica y que también puede ser necesario refinar los métodos de recogida de saliva y la gama de genes específicos de cáncer en el panel de prueba genética.

Agrawal añade: “Todavía no tenemos datos definitivos sobre las tasas de falsos positivos y no las tendremos hasta que haya más estudios de las pruebas en personas sanas”. Sin embargo, señala que las fórmulas utilizadas para estudiar sus análisis de sangre y de saliva están diseñadas para eliminar los resultados cuestionables.

Los resultados falsos de las pruebas genéticas surgen cuando el ADN se copia muchas veces, se secuencia y se analiza. Los científicos utilizaron un método que desarrollaron y probaron previamente en el flujo cervical para detectar cáncer de ovario y de cuello uterino. En concreto, se fijan en una especie de código de barras genético –un conjunto aleatorio de pares de 14 bases de ADN– para trazar cada fragmento de ADN copiado a su original. Las copias de ADN que carecen del código de barras se sospecha que son un artefacto del proceso y se hace caso omiso de cualquier mutación encontrada en ellas.

Agrawal dice que las pruebas como la que empleó su equipo, si se utilizan comercialmente, probablemente costarían varios cientos de dólares, y que su objetivo a largo plazo es crear una prueba que cueste menos de medio dólar, por lo que pueda ser realizada por médicos o dentistas.