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MADRID, 24 (EUROPA PRESS)

En España, cada año hay entre 600.000 y 700.000 casos de violencia de género y, según los datos de 2014, los partes médicos de lesiones por violencia machista representan el 11,86 por ciento del total de las denuncias presentadas en el mismo año, que ascienden a 126.742, por lo que el director de la Fundación para la Formación de la Organización Médica Colegial (FFOMC) de España, el doctor Juan Martínez Hernández, ha defendido que es tarea de los médicos detectar este fenómeno.

Por este motivo, este miércoles la FFOMC ha celebrado la jornada 'Violencia de Género y Salud', con el objetivo de saber identificar los signos y síntomas que persigue un caso de violencia de género en las consultas de los médicos, conocer los circuitos y opciones disponibles, así como saber el papel del médico en la detección y abordaje multidisciplinar.

“La violencia de género es una violencia estructural que surge de los propios valores, de las propias ideas, de las propias referencias que se tienen para convivir”, ha afirmado el profesor de Medicina Legal de la Universidad de Granada y experto-colaborador de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en violencia de género, el doctor Miguel Lorente.

Además, cabe destacar que según los datos del último eurobarómetro sobre violencia de género, un dos por ciento de la población considera que la violencia machista es aceptable en determinadas circunstancias; mientras que un uno por ciento considera que la violencia de género es aceptable en todas las circunstancias.

Por ello, el doctor Lorente ha insistido en que si algo está claro es que la cultura influye en la violencia machista. Es decir, entre cultura, género y violencia existe una tripe relación que “es dinámica y cambiante”, ha añadido.

Por otro lado, la médico de familia, la doctora Leonor García de Vinuesa ha querido especificar que “el maltrato no es solo la explosión de violencia de un momento determinado, sino que es un proceso largo en el que el maltratador va probando poco a poco la resistencia de la otra persona para conseguir la dominación”, lo que hace que la mujer se esté autovigilando constantemente para intentar evitar que ese momento de violencia llegue.

Sin embargo, todas las emociones se viven físicamente en el cuerpo, por lo que el maltrato afecta directamente a la salud. En este sentido, las principales consecuencias que puede tener la mujer maltratada son consecuencias psicológicas como labilidad emocional, insomnio, depresión, irratibilidad o tendencia al suicidio; pero también pueden tener consecuencias a nivel físico como cefaleas, cervicalia, dolor crónico en general, mareos, molestias gastrointestinales, contusiones, quemaduras o lesiones por defensa.

Asimismo, otras de las consecuencias pueden tener que ver con la sexualidad y con la salud reproductiva y con su posición social, pues el hecho de sufrir maltrato hace que padezcan aislamiento social, demandas de salud, absentismo, pérdida del empleo y un desarrollo profesional difícil.

Por todo ello, el presidente de la OMC, el doctor Juan José Rodríguez Sendín, ha afirmado que “realmente lo que hay que cambiar es la cultura machista”; mientras que la médico de familia y vocal nacional de Médicos en Formación de la OMC, Mónica Terán, ha manifestado que hay que saber detectar los síntomas de maltrato que a veces están escondidos.