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MADRID, 23 (EUROPA PRESS)

El ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, José Manuel García-Margallo, considera “probable” que la comunidad internacional tenga que intervenir de nuevo en Libia ante la amenaza que representa el grupo terrorista que se autodenomina Estado Islámico, y que está presente en parte de ese país.

Así lo ha manifestado en el Congreso de los Diputados, durante el debate de una proposición no de ley sobre el papel de España como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, en el que los grupos de la oposición han sacado a colación otros temas, como la posición que mantiene España respecto de la propuesta de la Comisión Europea de acoger cuotas de inmigrantes llegados de la ribera sur del Mediterráneo.

El diputado de IU Joan Josep Nuet ha afeado al ministro que sea tan “escrupuloso” a la hora de poner condiciones para aceptar la cuota que Bruselas le ha asignado a España. “Tan escrupulosos tendrían que haber sido antes de intervenir en Libia o de apoyar a alguna oposición en Siria, porque los inmigrantes vienen también (huyendo) de intervenciones militares donde España no ha sido un angel de la caridad”, le ha espetado el diputado.

Tras recordar que la intervención en Libia para apoyar la insurrección contra Gadafi se decidió bajo el anterior Gobierno socialista, el ministro ha afirmado que “probablemente haya que volver a intervenir en Libia en cuanto tengamos una resolución del Consejo (de Seguridad de la ONU) a petición de las autoridades legítimas (libias) porque dejar crecer el terrorismo de Daesh (acrónimo en árabe de Estado Islámico) puede desestabilizar a todo el norte de Africa y puede poner en riesgo la seguridad misma de España”.

En la actualidad, Naciones Unidas lidera los esfuerzos, que encabeza el español Bernardino León, para lograr que los dos Gobiernos que pugnan por el poder en la actualidad en Libia pacten un Ejecutivo de unidad nacional.

Pero si esta misión se muestra imposible, el ministro y otras autoridades han apuntado en ocasiones anteriores que el Gobierno que hoy por hoy reconoce la comunidad internacional, el que tiene su base en Tobruk, estaría legitimado para pedir a la ONU que autorizara una intervención extranjera.

Por lo pronto, la UE ya ha diseñado una operación militar para luchar contra las mafias que trafican con inmigrantes en el Mediterráneo, pero para que pudiera emplear el uso de la fuerza –por ejemplo destruyendo o abordando los barcos de las mafias en aguas territoriales libias– necesitaría el aval del Consejo de Seguridad de la ONU.

Sobre las pegas que España puso a la cuota de inmigrantes que le asignó inicialmente Bruselas (algo más de 5.000 personas) el ministro ha explicado que su Gobierno solo ha pedido a la Comisión que revise sus criterios para el reparto de las cuotas, de manera que se tenga más en cuenta la tasa de paro y los esfuerzos que dedica España a controlar la inmigración.

Durante el debate, la diputada del PSOE y antecesora de García-Margallo en el Ministerio, Trinidad Jiménez, ha reconocido que ha echado en falta una mayor determinación del Gobierno español para con los “seres humanos” que emigran a Europa huyendo de la “intolerancia racial o religiosa”, en lugar del debate “poco solidario” que ha protagonizado junto a otros socios europeos respecto del reparto de cuotas.