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AMÁN/BEIRUT, 19 (Reuters/EP)

Los rebeldes sirios se disponen a iniciar una campaña para conquistar en su totalidad la ciudad de Alepo, la más poblada del país antes del inicio de la guerra y actualmente el centro estratégico del conflicto, solo cuatro meses después de un contraataque de las fuerzas militares del presidente Bashar al Assad que casi acaba con las aspiraciones rebeldes para el conflicto.

“Se puede decir que la gran batalla de Alepo ha entrado en su fase preparatoria”, ha declarado el comandante rebelde y responsable directo de las operaciones sobre la ciudad, Yaser Abdul Rahim, miembro del grupo rebelde Nour al Din Al Zinki, cuyos recursos han sido reabastecidos en los últimos meses gracias al apoyo internacional.

El Observatorio para los Derechos Humanos, uno de los principales medios de información sobre la guerra merced a sus fuentes en el interior del país, confirma que los rebeldes han recuperado terreno en algunos barrios dominados hasta ahora por el Ejército y las milicias afines a Al Assad, y detecta indicios de una movilización, “aunque por ahora sin grandes progresos”, ha declarado el director de la ONG, con sede en Londres, Rami Abdulrramán.

Los rebeldes se han rearmado y es un hecho constatable. Por ejemplo, esta semana ejecutaron el bombardeo más potente desde el inicio del conflicto, que se cobró la vida de al menos 30 personas. Frente a ello, fuentes del Gobierno de Al Assad todavía se muestran confiadas en que podrán repeler esta ofensiva. “El Ejército está preparado para ellos, todavía carecen de las capacidades estratégicas necesarias”, ha afirmado un oficial de Damasco.

DESGASTE

La contraofensiva rebelde, de concretarse, podría terminar de confirmar el desgaste que los observadores internacionales están detectando en las fuerzas de Damasco, abrumadas por los numerosos frentes abiertos en esta guerra, donde a los rebeldes hay que sumar grupos islamistas y milicias yihadistas de Estado Islámico.

Frente a ellos, la cooperación de las milicias chiíes de Hezbola, Irán, y milicias afines al régimen parece insuficiente. “El régimen”, afirma el comandante, “está exhausto, con o sin la ayuda de Estado Islámico”.

Los yihadistas han interrumpido las líneas de suministro de Al Assad procedentes de Turquía y han obstaculizado constantemente los intentos del Ejército por tomar completamente Alepo. Una derrota del régimen en Alepo terminaría empujando a las fuerzas assadistas al oeste del país, que se convertiría en el último reducto del presidente sirio.